Este protocolo establece y unifica los criterios de actuación de los profesionales de los Servicios Sociales municipales. El objetivo es ofrecer una respuesta más coordinada, eficaz y adaptada a las necesidades tanto de las personas usuarias como de sus familias.
La iniciativa pretende determinar y homogeneizar las actuaciones destinadas a la recuperación y rehabilitación psicosocial de personas con dificultades asociadas a la salud mental. Se busca proporcionar apoyo técnico específico para el desarrollo de las actividades de la vida cotidiana.
Entre las principales líneas de actuación destacan la detección y derivación precoz de posibles casos, la prevención de crisis, el fomento de la vinculación con los servicios sociales y sanitarios, la atención domiciliaria y el acompañamiento personalizado. También se promoverá la inclusión comunitaria y el acceso a recursos sociales, formativos, ocupacionales y de ocio.
El protocolo también contempla actuaciones dirigidas a las familias y personas cuidadoras, ofreciendo medidas de formación, orientación y apoyo para prevenir situaciones de sobrecarga y favorecer una atención adecuada. Se reforzará la coordinación con los recursos sanitarios y los procesos de transición entre diferentes servicios de atención.
Además, se prevén acciones de sensibilización para la población y el alumnado de los centros educativos del municipio, mediante charlas, jornadas y proyectos comunitarios centrados en la salud mental y la prevención del suicidio.




