Este lunes, la pólvora de los trabucos ha anunciado el final de la trilogía festera en Alcoy, con un día del Alardo que ha sido el protagonista. Las guerrillas, con su humo y ruido, han escenificado el intento de rendición de la ciudad por parte de las tropas moras.
Uno de los momentos más destacados de la mañana ha sido la estafeta, donde un jinete del bando moro ha cabalgado por la calle de Sant Nicolau. Este año, por primera vez, una mujer, Almudena Pastor de la filà Marràqueix, ha protagonizado este desafío militar, marcando un paso adelante en la igualdad dentro de la fiesta.
Tras la negativa de los defensores del castillo, ha llegado la embajada cristiana, con las filaes Andaluces y Asturianos tomando posición para defender la villa. La recreación histórica de la batalla de 1276, conocida como el Alardo, ha comenzado después de no ser posibles las negociaciones pacíficas, culminando con la conquista del castillo por los moros.
En el Alardo, más de 1.700 festeros participan disparando miles de kilos de pólvora, en un acto considerado por algunos como el más íntimo de la fiesta. Es fundamental protegerse con gafas y tapones para los oídos, y tener mucha precaución al cargar y disparar la pólvora.
Por la tarde, se ha repetido la estafeta y la embajada cristiana, seguidas por el Alardo de la tarde. Otra mujer, Sandra Terol de la filà Andaluces, ha sido la primera del bando cristiano en entregar la estafeta. La batalla de arcabucería ha continuado, con las guerrillas en la Plaça d'Espanya protagonizadas por el bando moro en retirada y el avance del bando cristiano. La jornada ha finalizado con el combate simbólico entre los capitanes moro y cristiano y la toma del castillo por el bando cristiano, y por la noche, con la aparición de Sant Jordiet y las cenas.




