Desde primera hora de la mañana, al ritmo de la música, niños y niñas han peregrinado montaña arriba hasta la ermita de Sant Cristòfol. Esta romería es la única en España donde los infantes son los protagonistas principales, aunque cuenta con la compañía de participantes de todas las edades.
Esta jornada festiva congrega a diversas generaciones en torno a una tradición que se remonta a cerca de tres siglos. Un grupo de niños vestidos de angelitos rememora el origen de la fiesta, que conmemora el momento en que una comitiva salvó al pueblo de un período de sequía.
La celebración se extiende a lo largo del día con el reparto de más de 7.000 rotllos y con verbenas y discomóviles que continúan hasta bien entrada la madrugada.




