El consumo de pescado cae a la mitad en la Comunidad Valenciana en veinte años

El encarecimiento, los nuevos hábitos y el relevo generacional explican el descenso de un alimento clave en la dieta mediterránea.

Imagen genérica de pescado fresco en un mercado.
IA

Imagen genérica de pescado fresco en un mercado.

El consumo de pescado en la Comunidad Valenciana ha caído cerca de un 50% en las últimas dos décadas, pasando de cuarenta a dieciocho kilos por persona anualmente, según datos recientes.

La dieta mediterránea pierde uno de sus ingredientes fundamentales: el pescado. En los últimos veinte años, el consumo per cápita en la Comunidad Valenciana se ha reducido drásticamente, pasando de cerca de cuarenta kilos anuales en el año 2000 a tan solo dieciocho en la actualidad. Este descenso responde a una combinación de factores, incluyendo el incremento sostenido de los precios, los cambios en los hábitos de consumo y un relevo generacional que se aleja de los productos tradicionales.
El encarecimiento del pescado y marisco es uno de los principales motivos de esta tendencia. Según datos del INE, los precios de estos productos han aumentado un 48,2% en la última década. Profesionales del sector pesquero señalan que la reducción en el número de capturas y la menor presencia de barcas en alta mar también han contribuido a la escalada de precios. "Hace veinte años había más pescado y ahora hay que pagarlo más", explican algunos pescaderos, mientras los consumidores reconocen que "ha subido muchísimo todo", aunque también apuntan que otros alimentos como la carne o la verdura han experimentado subidas similares.
El cambio generacional juega un papel crucial en esta transformación. En los mercados municipales, se constata que la clientela principal son personas mayores, mientras que muchos jóvenes han dejado de cocinar pescado en casa. La percepción es que prepararlo resulta más costoso en tiempo y esfuerzo, y muchos consumidores buscan alternativas más cómodas, como productos sin espinas o de fácil cocción. Además, el pescado de proximidad se vuelve cada vez menos accesible para muchas familias, que optan por opciones más económicas disponibles en los supermercados.
Paradójicamente, el consumo de pescado fuera del hogar ha aumentado un 8%. El sector apunta que la comodidad de comer en restaurantes, donde el pescado a menudo ya viene preparado, ha ganado terreno frente a la cocina casera. Mientras tanto, las pescaderías tradicionales continúan desapareciendo, con unas 5.000 que han cerrado en España en los últimos veinte años, reflejando la profunda transformación del mercado y los hábitos alimentarios.