La consternación se ha apoderado de Dolores este domingo, en la segunda jornada de luto oficial, tras el trágico descubrimiento de tres miembros de una misma familia fallecidos por heridas de arma de fuego en una vivienda de la casa cuartel del municipio. Las víctimas son un agente de la Guardia Civil de 55 años, su mujer de 51 y el hijo de ambos, de 24 años.
La Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género ha confirmado que los hechos se están investigando como un posible caso de violencia machista. No obstante, tanto la Comandancia de la Guardia Civil de Alicante como la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé, han recalcado que "todas las vías de investigación estaban abiertas".
El municipio, con unos 8.500 habitantes, debería haber celebrado este domingo el día de su patrón, San Pascual, y las comuniones. A pesar de que se han llevado a cabo las comuniones en la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, el ambiente era de profunda conmoción y la tragedia acaparaba todas las conversaciones. "El pueblo está impactado, es increíble lo que ha pasado", comentaba una vecina.
En una nave adyacente al cuartel, se han encontrado tres dibujos pegados en una ventana: una paloma blanca con las siglas DEP, un corazón rojo, una cruz y una vela con un crespón negro, símbolos que reflejan el dolor del pueblo.
Las autopsias se han previsto para este lunes en el Instituto de Medicina Legal de Alicante, con la esperanza de que puedan esclarecer las circunstancias exactas del suceso. El levantamiento de los cuerpos se produjo el sábado alrededor de las 14:45 horas. Según las primeras indicaciones, todo apunta a que el agente, perteneciente al equipo de investigación del cuartel de Dolores, habría acabado presuntamente con la vida de su mujer e hijo antes de suicidarse.
El alcalde, Joaquín Hernández, ha señalado que las instalaciones cuentan con videovigilancia y agentes de guardia las 24 horas, y que no hay indicios de acceso de terceras personas. La familia, a pesar de no ser originaria de Dolores, residía en la localidad desde 1996 y había establecido fuertes vínculos sociales.
El Ayuntamiento decretó tres días de luto oficial y la suspensión de todas las actividades municipales. Más de 400 personas se concentraron en la plaza del Ayuntamiento para guardar un minuto de silencio en memoria de las víctimas, que ha dejado al municipio sumido en el dolor.




