Las charangas tendrán un protagonismo inédito en la jornada inaugural de la próxima edición del Zevra Festival de Cullera, que se celebrará del 24 al 27 de julio. Diez grupos, principalmente de la Ribera, pero también de otras comarcas vecinas, participarán en una batalla de bandas en el formato “cara a cara”. En esta modalidad, dos charangas suben al escenario y compiten entre sí tocando alternativamente, dándose la réplica con repertorios actuales y divertidos hasta culminar tocando juntas.
El festival, que llega a su quinta edición, pone este año un acento especial en la música valenciana. Desde las charangas de pueblo hasta la banda indie Ginestà, la programación busca integrar propuestas locales. Por primera vez en un macrofestival de estas características en la Comunitat Valenciana, se ha reservado un escenario, el Rainbow Stage, para charangas de Carlet, Alzira, Carcaixent, Foios y la Pobla de Vallbona. La jornada de apertura, el viernes 24 de julio, se convertirá así en una gran fiesta de ‘músicos de pueblo’.
Este salto de los pasacalles informales a los escenarios principales supone un reconocimiento a la música popular. "No podía faltar un guiño a la música popular más próxima, a las fiestas de los pueblos de nuestra ‘terreta’, que son el antecedente cultural de los festivales de música", explica Alejandro Roca, jefe de programación del Zevra.
Las diez charangas participantes son: No Ni Què, El Truc y Manxisa de Carlet; Va de Bo y La Sargantana de Alzira; El Tinglao de Carcaixent; Los Liaos de València; La Jarranga de la Pobla de Vallbona; y ABDL y Txarandonga de Foios. Estas agrupaciones representan lo mejor del tejido charanguero, un fenómeno en auge entre el público joven valenciano.
Además de las charangas, la banda valenciana Ginestà actuará el domingo 26 de julio, compartiendo cartel con artistas como Anuel AA, Chanel, Álvaro Soler o DJ Nano. Su presencia subraya la voluntad del festival de integrar la música local en un cartel con figuras internacionales del reggaeton y la electrónica.
El Zevra Festival prevé movilizar a más de 150.000 jóvenes, principalmente de Madrid, Castilla-La Mancha y Murcia, generando un impacto significativo en la hostelería, el comercio y el alojamiento local.




