Desde La Unió Llauradora, el responsable del sector, Enric Simó, ha señalado que la producción ha mejorado respecto a los últimos ejercicios. No obstante, insiste en que la campaña es “insuficiente” e irregular, sin alcanzar los objetivos iniciales.
Las almazaras han producido poco más de 5.300 toneladas de aceite, una cifra inferior a las previsiones iniciales y que queda lejos de lo que se considera un año normal. El objetivo era alcanzar aproximadamente el 80% de una campaña estándar, pero finalmente no se ha logrado.
La climatología ha sido un factor determinante. La lluvia y los cambios bruscos de temperatura han provocado el adelanto de la caída de la aceituna y han dificultado la recolección. El agricultor Hilari Jaime ha destacado que muchas aceitunas “han acabado en el suelo antes de tiempo, un hecho que ha complicado los trabajos en el campo y ha reducido la producción final”.
A pesar de la mejora respecto a los últimos años, los productores alertan de que los precios actuales no garantizan la rentabilidad del sector. Enric Simó advierte que esta situación pone en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones y reclama medidas para asegurar la supervivencia del sector oleícola.




