El Bar Pons de Benicàssim, un establecimiento que no necesita cartel para ser reconocido, ha sido testigo del paso del tiempo y de la evolución del municipio. Después de más de seis décadas desde que la familia Pons inició su andadura, el negocio se enfrenta a una nueva etapa con el relevo generacional.
El actual propietario, quien ha dedicado toda su vida a la hostelería, comenzó a trabajar en el bar con solo 14 años. La historia del negocio arrancó en 1960, cuando su padre puso en marcha el establecimiento familiar. En 1990, el propietario abrió el actual Bar Pons junto con su hermana, manteniendo desde entonces su esencia de barra, cercanía y una oferta clara de tapas, platos combinados y bocadillos, abriendo a las seis de la mañana.
“"La filosofía es tapas, platos combinados y bocadillos. Abrimos a las seis de la mañana."
Este horario ha convertido el bar en un punto de encuentro para aquellos que empiezan la jornada laboral y los que la terminan después de una noche de fiesta, especialmente en Benicàssim durante el verano. El propietario destaca que en su establecimiento se reúnen tres generaciones, desde los que madrugan hasta los que trasnochan.
La trayectoria del Bar Pons ha ido de la mano con el crecimiento de Benicàssim, que ha pasado de ser un pequeño núcleo a superar los 20.000 habitantes. El bar también evolucionó, pasando de ser una heladería a un negocio hostelero completo. A pesar de los cambios, la carta ha mantenido su fidelidad a los platos que siempre han funcionado, siendo la sepia el más popular entre los clientes.
“"Aquí tratamos con la gente y somos como psicólogos. La gente viene, te cuenta sus problemas, sus vivencias… cosas buenas y malas."
Después de más de 44 años cotizados, el propietario inició el relevo hace poco más de un año, manteniendo una "jubilación activa" mientras sus hijos empiezan a asumir responsabilidades. La transición es natural, aunque el propietario reconoce la dureza de la hostelería. Sin embargo, es consciente del valor de continuar con una historia familiar tan arraigada al municipio.
El propietario mira al futuro con la tranquilidad de quien lo ha dado todo, planeando retirarse completamente en uno o dos años para disfrutar de su tiempo libre. Mientras tanto, el Bar Pons seguirá abriendo cada mañana, ofreciendo la misma esencia y siendo un lugar donde, además de comida, se escuchan historias.




