Esta infraestructura, ubicada en la Vall de Gallinera, es crucial para la vertebración del interior de la comarca. Su reapertura ha sido posible gracias a una obra de gran envergadura que ha permitido superar los daños causados por el derrumbe.
Los trabajos realizados por la Diputación de Alicante han sido calificados de colosales, dada la magnitud del desafío. Para la restauración del camino, se han utilizado diversas técnicas y materiales, incluyendo hormigón, piedras de escollera, barreras dinámicas y mallas de estabilización, garantizando así la seguridad y durabilidad de la vía.
La complejidad de la obra refleja la importancia de este camino para la movilidad y el desarrollo de la zona, que ahora recupera una conexión vital para sus habitantes y visitantes.




