La Marina Alta recuerda el gran apagón que paralizó la comarca hace un año

Hace un año, la comarca sufrió once horas sin electricidad, generando caos y una respuesta improvisada de los servicios esenciales y la ciudadanía.

Imagen de una calle oscura en una ciudad mediterránea de noche, con luces de emergencia borrosas y un cielo estrellado, tras un gran apagón.
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Imagen de una calle oscura en una ciudad mediterránea de noche, con luces de emergencia borrosas y un cielo estrellado, tras un gran apagón.

Hace justo un año, la Marina Alta vivió un gran apagón que dejó la comarca sin electricidad durante once horas, provocando un colapso generalizado y una respuesta improvisada de la ciudadanía y los servicios.

El 28 de abril de 2025, a las 12.31 horas, la luz desapareció de golpe en toda la comarca y en prácticamente toda España. Este hecho marcó una jornada inédita de colapso, incertidumbre y resistencia improvisada. Semáforos apagados, ascensores bloqueados, supermercados con colas, consultas médicas suspendidas y municipios sin agua fueron algunas de las consecuencias.
La interrupción del suministro eléctrico se prolongó durante unas once horas, hasta bien entrada la noche. La vida cotidiana quedó suspendida y la comarca entera tuvo que improvisar para seguir funcionando en un mundo que, de repente, descubrió su dependencia de la electricidad para casi todo.
Las primeras escenas de desconcierto se multiplicaron rápidamente. En Dénia, los bomberos tuvieron que rescatar a personas atrapadas en ascensores, mientras la Policía Local se desplegaba en cruces conflictivos por la caída de los semáforos. La Generalitat decretó ese mismo día la emergencia en toda la Comunitat Valenciana, reflejando la gravedad de la situación.
El apagón no solo dejó sin luz a la Marina Alta, sino que también dejó a mucha gente prácticamente incomunicada. Los teléfonos fallaban e internet se resentía, haciendo que la información circulara a trompicones. La incertidumbre se instaló rápidamente, ya que la población tenía pocas certezas y muchas preguntas.
Uno de los reflejos más visibles de la jornada se produjo en los supermercados. A medida que pasaban los minutos, comenzaron las colas y el acopio de productos básicos como agua, papel higiénico, pilas, linternas y alimentos no perecederos. La normalidad comercial se resquebrajó en cuestión de minutos, dejando un escenario de perplejidad colectiva.
La sanidad fue uno de los ámbitos donde mejor se midió la magnitud de la crisis. El Hospital de Dénia y los centros de salud de la comarca tuvieron que desprogramar citas y actividad no urgente, aunque mantuvieron la atención de urgencias gracias a los grupos electrógenos. En municipios como Ondara, el apagón provocó también más de tres horas sin agua, al quedar afectadas las bombas de impulsión.
Aquellas horas también pusieron a prueba la importancia de la comunicación pública en medio de una crisis. El silencio de algunos ayuntamientos generó críticas y alimentó la sensación de desconcierto entre la ciudadanía que buscaba orientación y explicaciones.
Cuando la luz regresó, no todo volvió de inmediato a la normalidad. Al día siguiente empezaron a aflorar las consecuencias económicas y organizativas del apagón, con pérdidas en comercios y establecimientos de hostelería por mercancía dañada. Visto un año después, el gran apagón de la Marina Alta fue una prueba de estrés para el territorio, que dejó al descubierto la dependencia absoluta de la electricidad y la importancia de planes de contingencia.