Los riuraus, construcciones emblemáticas de la Marina Alta, servían históricamente para secar y proteger la pasa de las inclemencias del tiempo. Su valor patrimonial es reconocido incluso por quienes no son de la tierra, como demuestran Jonas y David Tofterup, dos hermanos daneses que se han enamorado de una de estas edificaciones.
"Al ver este riurau se nos puso la piel de gallina y decidimos que sería el lugar ideal donde ubicar nuestro negocio", explica Jonas Tofterup. La construcción, datada del siglo XVII, ha requerido una restauración exhaustiva para respetar su arquitectura original, incluyendo la forma de las ventanas.
“"Ha sido largo y muy burocrático, teníamos que respetar la arquitectura, la forma de las ventanas, etc."
El vino ya formaba parte de la vida de los hermanos Tofterup. David, el hermano mayor, comenzó a trabajar en una empresa viticultora a los 21 años, mientras que Jonas ya colaboraba desde muy joven. Ahora, con el riurau restaurado y la nueva cosecha de vendimia a la vista, confían en que su negocio prospere, protegido por esta construcción centenaria.




