La investigación se inició a raíz de información sobre la posible existencia de una plantación en una vivienda unifamiliar situada en una partida rural de Dénia. Los agentes constataron que el inmueble había sido alquilado durante tres años a un individuo que había utilizado documentación falsa para dificultar la labor policial.
Las indagaciones revelaron un consumo eléctrico inusual, un indicador común en este tipo de cultivos ilegales. Esta evidencia llevó a solicitar una autorización judicial para la entrada y registro del domicilio.
Durante la operación, los agentes descubrieron una infraestructura completa para el cultivo de marihuana, incluyendo 79 plantas en plena producción, además de ventiladores, extractores y otro material especializado. También se intervinieron 30,70 kilos de cogollos de marihuana, de los cuales tres ya estaban envasados al vacío y preparados para la distribución, ocultos en el falso techo de la planta superior de la vivienda.
La plantación se abastecía mediante un enganche ilegal a la red eléctrica, lo que constituye un delito adicional de defraudación de fluido eléctrico. Uno de los detenidos intentó ocultar su identidad, pero los investigadores lograron verificar sus datos reales, confirmando que tenía una orden europea de detención por tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas.
Tras las diligencias pertinentes, el detenido con la orden europea fue puesto a disposición del juzgado competente de la Audiencia Nacional, mientras que el otro arrestado pasó a disposición de los juzgados de instrucción de Dénia.




