El proyecto, que busca reducir los costes energéticos del bombeo de agua y el precio del agua de riego, ha encontrado una fuerte oposición. El Ayuntamiento de Moixent, junto con Acció Ecologista-Agró, Montesa Territori Viu, Ecologistes en Acció y Xúquer Viu, entre otras asociaciones y vecinos, han secundado las alegaciones contra la instalación en la zona de Garamoixent, cerca del término municipal de la Font de la Figuera.
Las entidades han expresado su oposición a la inversión de 47 millones de euros, argumentando que la planta se proyecta en suelo no urbanizable protegido. Acció Ecologista-Agró invoca una sentencia del Tribunal Constitucional de 2004, que establece que la normativa autonómica no permite autorizar plantas fotovoltaicas en suelos protegidos.
No se han estudiado adecuadamente el efecto de las diferentes infraestructuras existentes en la zona y el daño añadido de la nueva instalación fotovoltaica.
El colectivo ecologista también señala deficiencias en el estudio de impacto, como la falta de consideración de una línea de alta tensión ya proyectada y aprobada en el mismo espacio, la línea Almansa-Montesa. Aunque la empresa promotora de esta línea ha entrado en suspensión de pagos, el proyecto sigue aprobado y podría reactivarse.
Montesa Territori Viu considera la macroplanta innecesaria, sugiriendo que los objetivos se podrían conseguir resolviendo los problemas del retraso en la puesta en funcionamiento de la Balsa de San Diego en Villena. Este embalse, que costó 40 millones de euros y se construyó en 2010, sigue inutilizado por graves goteras y defectos.
Además, Xúquer Viu cuestiona la justificación de la actuación de Acuamed, que se basa en el mal estado de las masas de agua subterránea del Vinalopó. Sin embargo, Xúquer Viu recuerda que la Justicia anuló estas declaraciones, haciendo que la justificación sea, según ellos, falsa.
Otro punto de preocupación es la posible afección a restos arqueológicos, ya que el proyecto se sitúa frente al poblado íbero del Corral de Saus, con numerosos vestigios datados entre los siglos VI y I a.C. El impacto sobre la agricultura también es significativo, con una afección estimada del 20% de las tierras agrícolas productivas de Moixent, y un 2% de las más productivas, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo.
Algunas asociaciones consideran contraproducente mejorar tierras agrícolas en una comarca (el Alto Vinalopó) perjudicando la agricultura de otra (la Costera). También existe preocupación por la afección paisajística, ya que la zona mantiene un paisaje agrario y seminatural agradable, y el estudio de impacto ambiental ya destaca esta afección como importante. Ecologistes en Acció del País Valencià alegó que estos terrenos están incluidos en el paisaje de relevancia regional 29 Viñedos de les Alcusses i Els Alforins.




