La organización ecologista sostiene que esta isla de huerta contribuyó a proteger parte de Alfafar, especialmente el barrio de la Fila, así como zonas de Sedaví y Llocnou de la Corona. Agró señala además que el edificio municipal de Tauleta, que funcionó como centro de ayuda durante la catástrofe, pudo mantenerse operativo porque el agua no llegó hasta sus instalaciones.
Antes de la DANA, según recuerda el colectivo, el Ayuntamiento de Alfafar contemplaba en esta zona la construcción de 36 torres de entre ocho y diez alturas, con más de 1.200 viviendas en unos terrenos clasificados como urbanizables en el PGOU municipal desde hace 34 años y que no quedaron protegidos por la Ley de l’Horta.
Agró ha reiterado su oposición a este PAI y defiende la reclasificación de los terrenos como suelo no urbanizable. La entidad considera que recuperar proyectos urbanísticos antiguos en zonas inundables es uno de los errores que siguen arrastrándose en el territorio, especialmente después de los efectos de la DANA.
El colectivo denuncia que, tras las inundaciones y las advertencias vecinales y técnicas sobre la necesidad de no seguir construyendo en zonas inundables, el Ayuntamiento ha actualizado la imagen promocional del proyecto en la nueva agenda urbana aprobada en el pleno municipal. Según Agró, la nueva presentación es “más verde” y oculta parte de las torres para hacer el proyecto más aceptable ante la ciudadanía.
La entidad ecologista califica esta estrategia como un caso de greenwashing y critica que se haya difundido mediante publicidad institucional. Agró apunta directamente al Ayuntamiento de Alfafar y a la empresa promotora como partes interesadas en la construcción.
Además, la organización acusa al consistorio de favorecer la degradación gradual del espacio para generar la percepción de que es necesario actuar sobre la zona. En este sentido, señala la conversión de parte de los terrenos en un aparcamiento provisional y el depósito de maquinaria y residuos.
Acció Ecologista-Agró ha subrayado que «no defiende descampados abandonados ni espacios sin mantenimiento, sino una huerta viva, cuidada y funcional». El colectivo reivindica la red tradicional de acequias como infraestructura capaz de canalizar el agua en episodios de inundación y defiende la Font Baixa como refugio climático para el vecindario de Alfafar, Sedaví y Llocnou de la Corona durante las olas de calor.
La organización considera que la protección de este espacio debe priorizar la seguridad vecinal y la conservación de la huerta frente a los intereses urbanísticos. Agró insiste en que la Font Baixa representa uno de los últimos espacios de huerta en resistencia dentro de un entorno muy urbanizado de l’Horta Sud.




