La capital valenciana aparece en la literatura de muchas maneras, ya sea como escenario principal o como telón de fondo para las historias. Siempre está ahí, inmóvil y cambiante, marcada por las diferentes épocas y las transformaciones urbanas. Es una ciudad que puede mutar, pero que sigue siendo reconocible para sus habitantes, incluso desde la ficción.
“"Es la ciudad que conozco, no puedo describir otro lugar."
Coincidiendo con la celebración de la Feria del Libro de València, que tiene lugar del 30 de abril al 10 de mayo, este artículo recopila doce títulos donde la ciudad tiene una presencia significativa, formando parte viva del relato.
Entre las obras destacadas se encuentra Noruega de Rafa Lahuerta, ganadora del Premio Lletraferit, que retrata una València de los años ochenta y noventa a través de la memoria de su protagonista. También Totes les cançons parlen de tu de Xavi Sarrià, que sitúa la acción en la València de los noventa, con sus barrios y la música como elementos centrales.
Carnívora de Jordi Colonques, XXX Premio Enric Valor de Novela en Valenciano, presenta una distopía donde la ciudad se ve afectada por una crisis sanitaria y el colapso de los servicios. Jordi Colonques construye una València reconocible donde la respuesta institucional llega tarde y el caos se extiende entre el miedo y la desinformación.
Otros títulos como Narcís o l’onanisme de Carles Fenollosa, No hi havia a València… de Mercè Climent, El Violeta de Juan Sepúlveda y Antonio Mercero, y El jo que no mor de Ferran Torrent, continúan explorando la ciudad desde diferentes perspectivas, desde las Fallas hasta la represión franquista o la València de los años sesenta.
La lista se completa con Càndid de Miquel Nadal, que recorre la evolución de la ciudad desde 1865; La letra herida de Sergio Hernández, un thriller ambientado en la València de principios del siglo XX; El diari de Laia, también de Sergio Hernández, que muestra la València adolescente; Aigua en cistella de Carme Miquel, ambientada en la València de posguerra; y Regreso al Edén de Paco Roca, que también aborda la memoria de la posguerra valenciana.




