El conjunto local sufrió mucho más de lo esperado para doblegar al Surne Bilbao Basket, pero terminó encontrando el camino hacia una victoria vital en la recta final de la Liga Endesa. El equipo de Pedro Martínez venció por 88-83 en un duelo que pasó de parecer completamente controlado a convertirse en un ejercicio extremo de resistencia, carácter y personalidad competitiva.
Con Jean Montero descansando pensando en la Final Four y con el debut de Álvaro Cárdenas como una de las grandes novedades de la tarde, el cuadro taronja sumó una victoria importante para mantenerse en la pelea por las primeras posiciones de cara al playoff.
El arranque del encuentro mostró a un Valencia Basket muy serio atrás y tremendamente dinámico en ataque. Tras unos primeros minutos de igualdad, el conjunto valenciano comenzó a imponer su ritmo desde la defensa, provocando pérdidas, corriendo la pista y castigando cada error visitante. Omari Moore lideró el primer estirón ofensivo junto a Brancou Badio y Jaime Pradilla, mientras la intensidad taronja provocaba un contundente parcial que disparó el marcador hasta el 21-9 al final del primer cuarto.
El segundo cuarto mantuvo el mismo guion. Valencia Basket encontraba tiros liberados con facilidad, movía el balón con velocidad y dominaba claramente el ritmo del partido. Sergio De Larrea dejó acciones de enorme calidad, Matt Costello castigó desde el perímetro y Pradilla se hizo enorme cerca del aro. La diferencia llegó a superar los veinte puntos gracias a un parcial acumulado de 24-2 entre el final del primer cuarto y el inicio del segundo. Bilbao Basket solo encontró algo de oxígeno desde el triple, especialmente con Pantzar y Jaworski, aunque el cuadro valenciano se marchó al descanso con un contundente 47-29 que parecía encarrilar el triunfo.
Todo cambió tras el paso por vestuarios. El Surne Bilbao Basket salió completamente transformado y encontró en Justin Jaworski a un ejecutor imparable. El escolta visitante comenzó a castigar desde el perímetro con una eficacia descomunal y lideró un parcial devastador de 5-26 que dio la vuelta al encuentro. Valencia Basket perdió fluidez ofensiva, se atascó desde el triple y empezó a sufrir viendo cómo el conjunto bilbaíno reducía diferencias hasta colocarse por delante en el marcador. Jaworski terminó firmando 31 puntos y convirtió el tercer cuarto en una auténtica pesadilla para el equipo valenciano, que pasó de dominar con autoridad a entrar en el último periodo con todo completamente abierto.
Cuando el partido parecía escaparse definitivamente, apareció el orgullo competitivo de Valencia Basket. Kameron Taylor y Braxton Key asumieron el liderazgo emocional y deportivo en los minutos decisivos. Ambos sostuvieron al equipo cuando el ataque se bloqueaba y cuando Bilbao amenazaba con culminar la remontada. Taylor aportó defensa, puntos y lectura de juego, mientras que Key apareció constantemente en segundas oportunidades y acciones físicas decisivas. El rebote ofensivo terminó siendo uno de los factores fundamentales para sostener al conjunto taronja cuando el acierto exterior desaparecía.
En pleno intercambio de golpes y con máxima igualdad en el marcador, Nate Reuvers encontró el triple que rompió la sequía exterior valenciana y devolvió algo de aire al equipo de Pedro Martínez. A partir de ahí, Valencia Basket elevó su nivel defensivo, controló mejor el rebote y administró con inteligencia las últimas posesiones para acabar asegurando una victoria tan sufrida como valiosa.
El triunfo deja además sensaciones positivas como el estreno de Álvaro Cárdenas, la capacidad competitiva del equipo sin Montero y la reacción colectiva en uno de los momentos más delicados del encuentro.




