El empresario vuelve a tomar las riendas de una comisión de falla, al menos de forma oficial, once años después de finalizar el proyecto de Nou Campanar. Así lo ha anunciado la comisión de Espartero-Ramón y Cajal, que ha confirmado el cambio en la presidencia. Un anterior presidente ha cedido las riendas después de estrenarse en 2018 y repetir de forma continuada desde 2020 hasta el pasado ejercicio. La comisión le ha agradecido profundamente su labor al frente de la comisión.
La dirección de la comisión pasa ahora a una presidencia mancomunada formada por el empresario y otros tres miembros. Uno de ellos ya fue presidente en solitario en 2016, 2017 y 2019.
El empresario llegó a Espartero en el año 2022 y es el quinto proyecto en el que se ve inmerso. Su historial comienza en Convento Jerusalén durante la segunda mitad de los años noventa, donde se convirtió en el responsable de los proyectos artísticos. Posteriormente, optó por dar un primer paso en solitario para convertirse en alternativa en la máxima categoría en la comisión de Cuba-Buenos Aires.
Lanzó la comisión de Ruzafa a la Sección Especial, pero no consiguió que cuajara. En el año 2000 sacó la falla al cruce de Sueca-Dénia con la intención de optar al primer premio, pero el proyecto no tuvo éxito. Sin embargo, consiguió el primer premio de Sección Especial Infantil en 2000 y 2001. En ese 2001, incluso llegó a demoler una finca esquinera para aumentar la capacidad de la falla grande.
Pero su proyecto más destacado fue Nou Campanar, en una zona de crecimiento de la ciudad que puso en el mapa. Fue el presidente y director general de la misma. Con recursos y espacio amplio para plantar, consiguió siete primeros premios en fallas grandes y otros tantos en infantiles en la Sección Especial.
El proyecto de Nou Campanar se extinguió con la crisis inmobiliaria. El empresario reapareció, con un perfil más bajo, en San Marcelino, donde contribuyó a que la comisión estuviera a punto de ganar en Primera A. Finalmente, regresó al centro de la mano del anterior presidente de Espartero, a quien conocía por ser hijo de un antiguo compañero en el consejo de administración del Valencia CF.
“"Convertir Espartero en una referencia, una visita indispensable entre dos grandes fallas como Convento y el Pilar. Formar parte de la ruta. Estamos en un lugar céntrico y estratégico. Y para eso hay, además, una directiva y una comisión con una trayectoria que no necesita presentación."
Llegó en 2022 con la idea de convertir Espartero en una referencia. Con la falla grande se consiguió el objetivo inmediatamente, logrando cuatro victorias consecutivas en Primera A, la categoría máxima a la que puede aspirar la comisión por falta de espacio. Esto es lo que, en las pasadas fiestas, se denominó premonitoriamente como el “efecto Nou Campanar”.
La presidencia compartida, una fórmula cada vez más frecuente en las comisiones de falla, supone mancomunar las decisiones y repartir las tareas. Sin embargo, en el caso de Espartero, todo lo relacionado con los monumentos ya estaba en manos del empresario. Uno de los presidentes será, a efectos legales, el representante ante la Junta Central Fallera.




