La afición por la escritura creativa sigue creciendo en Xàbia, año tras año, mediante los talleres que promueve el ayuntamiento y que imparte la escritora Marta Catalá. Prueba de ello fue el recital de relatos breves que, a modo de fin de curso, se desarrolló el pasado jueves en la Casa de Cultura con veintitrés participantes.
Fueron otras tantas historias de ficción, algunas con tintes autobiográficos, que abarcaron sensaciones tan dispares como el humor, la ternura, la inocencia, la nostalgia, los sueños perdidos, las revelaciones y también el dolor, el abuso de poder, el control, o las derrotas personales. En definitiva, lo que la mayoría hemos experimentado o sufrido en algún momento de nuestras vidas.
Cada participante seleccionó para el recital uno de los trabajos realizados durante el curso. Cada ejercicio semanal, limitado a un máximo de 270 palabras al objeto de cultivar también la capacidad de síntesis, partía de una premisa. Por ejemplo, los recuerdos del almuerzo escolar, una peripecia con revelación final y con un cambio radical de la suerte, una historia circular en la que el final conecta con el inicio, el diálogo entre un personaje histórico y otro de ficción, la irrupción de un extraño que trastoca el relato, la observación de una pelea callejera y la consiguiente reacción, o el punto de vista masculino, pero relatado por una mujer, o bien el femenino relatado por un hombre, respecto a una chica dominada por su novio. La participación femenina en los talleres sigue siendo, por otro lado, abrumadoramente mayoritaria, en proporción de uno a cuatro.
“"Escribir historias y compartirlas en el grupo, para dar y recibir una crítica constructiva y útil, el afán de escribir y comunicar. La escritura de ficción especialmente busca su lector ideal, esa persona que no existe pero tenemos en mente, alguien al que le brillarán los ojillos con cada historia."
La profesora Marta Catalá, que ejerció con maestría literaria y buenas tablas la presentación y la introducción de cada relato, sintetiza así el objetivo de los cursos. Para la autora de Xàbia con más de media docena de obras ya publicadas, «la escritura es una actividad solitaria y personal, que cada uno ha de hacer solo, pero también es social, incluso si no perteneces a un grupo, porque se fundamenta en el deseo de comunicar, de llegar al otro». Catalá considera «muy estimulante» tener la opción, una vez al año, de trascender el espacio del aula y compartir las creaciones con una audiencia más amplia.




