La migración no es un problema para estas pequeñas poblaciones. En muchos casos, forma parte de la solución. Cuando nacen pocos niños y las defunciones superan a los nacimientos, la llegada de nuevos residentes permite mantener población, actividad y servicios.
La migración, clave para combatir la despoblación en la Comunitat Valenciana
Un estudio de la Universitat de València y la Generalitat destaca el papel de la migración en la compensación de la pérdida natural de población en zonas rurales.
Por Pau Ferrer Castelló
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Imagen genérica de una mano con una lupa sobre un mapa de la Comunitat Valenciana, destacando zonas rurales.
La migración emerge como un factor crucial para mitigar la despoblación en los municipios más vulnerables de la Comunitat Valenciana, según un nuevo plan integral elaborado por la Universitat de València y la Generalitat.
El Plan Integral para el Reto Demográfico de la Comunitat Valenciana 2026-2030, fruto de la colaboración entre el grupo Estepa de la Universitat de València y la Generalitat, subraya la necesidad de políticas basadas en datos. Este documento aborda la despoblación como un problema transversal que afecta a la cohesión social, la igualdad de oportunidades y el derecho a vivir en cualquier territorio con servicios adecuados.
Durante décadas, buena parte del interior valenciano ha sufrido una pérdida constante de población. El plan identifica como rasgos distintivos de este reto demográfico la baja densidad, el crecimiento vegetativo negativo, el envejecimiento y la precarización de servicios esenciales como los escolares, sanitarios, culturales, sociales, bancarios, digitales y de transporte.
Sin embargo, los datos recientes aportan un elemento esperanzador: el saldo migratorio está ayudando a compensar la pérdida natural de población en los municipios en riesgo de despoblación. Entre 2023 y 2024, estos municipios registraron un saldo migratorio positivo de 1.336 personas. Destaca la aportación de 545 personas procedentes de otros municipios de la Comunitat Valenciana y de 519 del extranjero, además de 272 llegadas de otras comunidades autónomas.
El plan también señala que, a pesar de esta contribución, los municipios en riesgo de despoblación todavía tienen una capacidad de atracción limitada. El mayor dinamismo migratorio se concentra en áreas urbanas y costeras, donde existen más oportunidades laborales. Esta diferencia exige orientar mejor las políticas públicas, creando condiciones para el arraigo de la población migrante.
Para lograrlo, se requieren políticas que garanticen empleo, vivienda, transporte, conectividad, sanidad, educación y servicios sociales, así como una integración efectiva. El PIRD-CV incluye medidas específicas para la población inmigrante, tales como información y orientación laboral, acciones de integración y participación, programas de formación sobre cultura territorial y coordinación institucional para favorecer la inclusión y la repoblación sostenible.
La política demográfica debe ser práctica y buscar la construcción de comunidades viables. Si no hay vivienda disponible, empleo estable, transporte o servicios básicos, el arraigo será difícil. Si estas condiciones existen, la migración puede convertirse en una oportunidad real para el futuro del interior valenciano.



