Esta petición llega tras una sentencia que instaba al Ayuntamiento de València a revocar o reubicar estos eventos, a raíz de una denuncia vecinal por emisiones de ruido. La CACSA ha presentado un incidente de ejecución al juzgado contencioso administrativo número 8, que dictó la sentencia, para que se pronuncie sobre la continuidad de la actividad musical si se adoptan las medidas necesarias.
El recinto anticipa que reforzará sus medidas y exigirá a cada promotor un plan de actuación detallado, que incluya los medios técnicos y tecnológicos para controlar el ruido y cumplir las condiciones exigidas. Además, les reclamará una declaración responsable sobre el cumplimiento de la normativa vigente, empezando por la ordenanza municipal.
“"Es interesante que se resuelva pronto el hecho de clarificar las condiciones para celebrar eventos en el recinto de la CACSA, a fin de aportar tranquilidad sobre la posibilidad o no de hacer, adoptando unas medidas correctoras, algún evento musical."
Por su parte, el Ayuntamiento de València, a través de su alcaldesa, apuesta por "redistribuir" los festivales y eventos musicales por diferentes puntos de la capital para no "descargarlos todos sobre los mismos vecinos". Ya se han desplazado los Gay Games y un concierto a la Marina Norte. La alcaldesa ha garantizado que, si el juzgado no permite las medidas propuestas, el Ayuntamiento hará cumplir la ordenanza de contaminación acústica y velará por los derechos fundamentales de los vecinos.
La Generalitat Valenciana también busca "hacer compatible" la actividad musical con el derecho al descanso del vecindario. El portavoz del gobierno valenciano ha explicado que desde el sector público se tomarán medidas adicionales para reducir la sonoridad, y los promotores particulares deberán presentar sus propios proyectos de reducción del ruido al juzgado. Este esfuerzo comparte la competencia de sonometría entre el Ayuntamiento y la Policía Autonómica, con el objetivo de mantener los eventos con el menor número de molestias.




