Esta innovadora propuesta de improvisación contemporánea se basa en una dinámica sencilla: al inicio de cada función, los asistentes escriben en un mural frases breves que evocan recuerdos personales. Estos pueden ser momentos, imágenes, sensaciones o fragmentos de vida, que sirven como punto de partida para la creación en directo.
A partir de este material, dos intérpretes, Alejandro Portaz y Alejandra Garrido, construyen en tiempo real escenas, imágenes físicas y relatos escénicos. El espectáculo se aleja de la improvisación humorística para ofrecer una exploración más íntima y evocadora, dando forma teatral a memorias posibles.
Las piezas resultantes son como retales de un collage vivo, algunas breves y otras más desarrolladas, con tonalidades que van desde la luminosidad hasta la delicadeza o el absurdo. El tejido escénico se construye en un diálogo constante entre los creadores y el público, donde cada palabra escrita deja una huella y activa una nueva escena.
Memorias invita a mirar el recuerdo como un territorio común, cambiante y profundamente humano. Porque cada función sucede una sola vez. Y no vuelve.
Esta experiencia teatral es un ejercicio de escucha, presencia y creación compartida, que hace de cada representación un acontecimiento efímero y único, subrayando la naturaleza irrepetible de la memoria y del arte en vivo.




