La reapertura del centro, situado en la comarca de l'Horta Oest, llega después de cuatro meses de cierre forzado. La Conselleria de Sanidad ha mantenido un diálogo constante con los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado y la policía local para establecer un protocolo que asegure tanto el acceso a la asistencia sanitaria pública en el barrio como la protección de los trabajadores.
Entre las nuevas medidas de seguridad, el centro contará con tres vigilantes jurados, uno más que anteriormente, con uno de ellos en el interior y dos en la entrada. Además, el acceso principal dispondrá de un arco detector de metales. La vigilancia se intensificará especialmente en las horas de entrada y salida del personal para prevenir incidentes.
También se han implementado cambios en la gestión del flujo de pacientes para evitar aglomeraciones. El espacio, con capacidad para unas 200 personas, limitará la presencia simultánea a sesenta o setenta usuarios. Se establecerán circuitos diferenciados según la patología para optimizar la atención y aumentar la seguridad.
“"El objetivo es que el servicio de pediatría se recupere antes del verano, siempre que haya personal suficiente."
El servicio de asistencia domiciliaria se mantendrá, pero se revisarán los parámetros básicos según los antecedentes de cada caso. En situaciones que lo requieran, se podrá habilitar el acompañamiento de la policía local para garantizar la seguridad del personal sanitario.




