Con Studio Ghibli consolidado como un referente artístico global, sus películas continúan llegando a los cines, ofreciendo una oportunidad única para redescubrir obras maestras en pantalla grande. Este reestreno de El castillo en el cielo, coincidiendo con su 40 aniversario, permite celebrar el arte de la animación dibujada a mano en la era de la inteligencia artificial.
Esta película, considerada por algunos un 'título menor' dentro de la filmografía de Ghibli por estar rodeada de obras tan célebres como Nausicaä del valle del viento, La tumba de las luciérnagas o Mi vecino Totoro, es en realidad la primera película oficial del estudio. Fue estrenada en un mercado dominado por los OVA, pero ya contenía potencialmente todas las grandes temáticas que guiarían la carrera de Hayao Miyazaki.
Entre los temas destacados encontramos el antibelicismo militante, con militares que buscan utilizar la tecnología del castillo flotante de Laputa (o Lapuntu) para fabricar armas. También se revela el ecologismo, como necesidad de preservar la naturaleza de la intervención humana, y la aparición de lo sobrenatural en la vida cotidiana, con la llegada de una niña con una piedra mágica que altera la vida del joven minero Pazu.
Estilísticamente, El castillo en el cielo bebe de fuentes como Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift, las máquinas voladoras de Albert Robida y los objetos mágicos que anticipan El castillo ambulante. También se encuentran elementos como las bandas de piratas, ya presentes en Porco Rosso, y las ancianas peleonas que veríamos en El viaje de Chihiro, configurando una ambientación steampunk que marca el germen de muchas obras posteriores.
La influencia de El castillo en el cielo se extiende hasta obras contemporáneas, como los robots laputianos que recuerdan a El gigante de hierro de Brad Bird, o el argumento de Atlantis de Disney. En el mundo de los videojuegos, su huella es visible en The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom y Breath of the Wild.
La razón por la que se considera un título menor podría residir en su carácter puramente infantil, similar a Ponyo en el acantilado. Según los diarios de Hayao Miyazaki, el proyecto original, llamado Pazu, estaba concebido para ser principalmente divertido y lleno de acción para los niños, a diferencia de la seriedad y trascendencia de Nausicaä. Esta voluntad de diversión intrascendente y la simplificación del trazo para desdramatizar la imagen, hacen que la película sea más para ser disfrutada que para ser pensada, convirtiéndola en un 'Doraemon' particular dentro del complejo universo de Ghibli.




