Blanca Martínez: del País Vasco a Valencia con 'Memoria Gustativa'

La chef valenciana narra su trayectoria profesional y sus gustos personales en una entrevista íntima.

Imagen genérica de un comedor acogedor con una paella y picaeta, evocando un ambiente familiar.
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Imagen genérica de un comedor acogedor con una paella y picaeta, evocando un ambiente familiar.

La chef Blanca Martínez, pilar de 'Memoria Gustativa', repasa su carrera desde Valencia hasta el País Vasco y Madrid, culminando con su sueño de montar un restaurante propio en la ciudad natal.

Blanca Martínez es una de las figuras clave detrás de 'Memoria Gustativa', el restaurante que abrió hace dos años en Valencia junto a su pareja, Javier Vega. Su trayectoria profesional la ha llevado a formarse y trabajar en reconocidos establecimientos, comenzando con unas prácticas en La Sucursal, donde permaneció dos años. Posteriormente, viajó al País Vasco, donde trabajó durante cinco años, pasando por lugares como Astelena 1997. Su inquietud la llevó a Madrid, donde formó parte de SaBrisa y, durante cinco años más, de Dspeak, el restaurante de Diego Guerrero. Ha sido precisamente en la capital donde conoció a Javier Vega, con quien comenzó a gestar la idea de crear su propio espacio gastronómico en Valencia, la tierra de origen de Martínez.
En una conversación íntima, Martínez revela detalles de su vida personal y profesional. Su última cena ideal sería en familia, en la montaña, con un buen arroz y una picaeta variada. Confiesa ser adicta a los 'conguitos' y a las patatas, y su último descubrimiento gastronómico ha sido el Bar Bèra. Platos familiares como el puchero de su madre, la sopa cubierta de su abuela materna y las habitas tiernas con aceite de oliva y menta de la abuela paterna forman parte de sus recuerdos más preciados.
Martínez también aborda sus miedos, entre los que se encuentran el fracaso, perder el rumbo, no recordar y no poder estar presente para sus seres queridos. Cuando tiene invitados en casa, prefiere preparar platos sencillos como tortillas, ensaladillas o croquetas para poder compartir el momento. Si pudiera ir de tapas con una celebridad, elegiría a Freddie Mercury, por su fascinación por la música y su vida.
En cuanto a la gastronomía, detesta el egocentrismo, la falta de respeto hacia la profesión y aquellos que 'venden humo'. Critica la tendencia de algunos locales a centrarse más en la decoración que en la calidad del producto. Valora especialmente el respeto, la empatía, la sinceridad y la lealtad en las personas, mientras que rechaza la falsedad y la negatividad. Para sorprender cuando es invitada, lleva una tabla de quesos, embutidos y buen 'champagne'.
El agotamiento mental y los problemas son lo que le hace perder el hambre. Para desconectar, disfruta de paseos, manualidades, escuchar música o compartir una cerveza con Javi mientras 'arreglan el mundo'. Su sueño es que el restaurante sea rentable, poder viajar por todo el mundo y conocer diferentes culturas y su gastronomía. Su último homenaje gastronómico fue en Origen, de Àlex Vidal, para celebrar los dos años de su restaurante. Su restaurante perfecto sería un lugar donde sentirse como en casa, que permitiera evadirse y donde todas las piezas estuvieran en consonancia. El momento más feliz asociado a la gastronomía fue el día de la apertura, así como haber podido dar de comer a sus abuelos y familias. Destaca también el trabajo con Asier y el equipo de Arat, una empresa valenciana de producto cercano y de calidad.