El arzobispo de València pide condenar las guerras y la violencia mundial

Durante la Misa de Infantes, el arzobispo ha subrayado que los conflictos no respetan la vida ni la dignidad humana, dejando víctimas inocentes.

Imagen genérica de un micrófono en un atril durante un acto religioso, con luces suaves.
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Imagen genérica de un micrófono en un atril durante un acto religioso, con luces suaves.

El arzobispo de València, Enrique Benavent, ha hecho un llamamiento este domingo, durante la Misa de Infantes, para condenar las guerras y la violencia a nivel mundial, destacando la falta de respeto por la vida y la dignidad humana.

En su homilía, celebrada en la plaza de la Virgen de la capital valenciana con motivo de la festividad de la Virgen de los Desamparados, Benavent ha expresado su preocupación por la persistencia de los conflictos. Ha lamentado que cada día "vemos con preocupación que lo que todos queremos parece que se aleja cada vez más" y ha señalado los "cuántos signos de muerte, cuántas guerras, qué poco se respeta la vida y la dignidad humana".
El arzobispo ha criticado la "indiferencia ante el sufrimiento de los pueblos" y los "enfrentamientos para defender intereses que no se pueden justificar". También ha denunciado las "divisiones" existentes y ha censurado a quienes, "con tal de conseguir sus objetivos, olvidan los principios morales", lo que considera "fuente de injusticias y guerras".

"El camino es trabajar por la paz con la verdad del Evangelio, aunque eso muchas veces no guste o parezca poco realista. Cualquier otro no hace más que provocar más sufrimientos. Condenar la guerra no es justificar ninguna injusticia, sino proclamar que solo la paz es el camino para llegar al cielo y a la tierra nueva que todos anhelamos."

Enrique Benavent · Arzobispo de València
Además, Benavent ha hecho un llamamiento a la esperanza bajo la protección de la Virgen de los Desamparados, patrona de València, y su mirada "llena de ternura". Ha subrayado que "la devoción a la Mare de Déu ha inspirado la caridad, y una caridad que no sea sincera o que sea fingida o simulada no es verdadera".
Ha afirmado que "el evangelio del amor se extiende a aquellos que necesitan de nuestra hospitalidad" y que la "prioridad de quien desea que su caridad no sea fingida es la vulnerabilidad de quien necesita ayuda". Ha insistido en que la caridad "no viene determinada por circunstancias externas, que no distingue entre buenos y malos, entre próximos y extraños, entre los de aquí y los de fuera, entre los que piensan de un modo y los que piensan de otro".
El arzobispo ha concluido que, si la caridad "no se vive así, cuando no la vivimos con alegría y con el cariño de quien ama más a los demás que a sí mismo, no se vive cristianamente". Ha pedido que "la autenticidad de nuestra devoción a la Mare de Déu se manifieste en una caridad no fingida".