La Villa de El Toro, situada en la frontera con Teruel, se ha convertido en un ejemplo de buenas prácticas en el mundo rural. Tras años de descenso poblacional, el municipio ha logrado cambiar su rumbo demográfico.
En 2007, la localidad registró 292 habitantes, la cifra más alta de las últimas dos décadas. Sin embargo, la población disminuyó hasta 239 en 2021. Ahora, con una estrategia clara, el pueblo busca superar la barrera de los 300 residentes.
“"Este año vamos camino de los 300. Superar esta barrera supondría una noticia histórica para la localidad."
Este crecimiento no es casual, sino el resultado de una apuesta decidida por ofrecer recursos y servicios que faciliten la llegada de nuevas familias. Entre ellos destacan el colegio, el consultorio auxiliar médico y las instalaciones deportivas, junto con una actividad económica vinculada principalmente al sector agrícola.
Uno de los indicadores más claros de esta recuperación es su centro educativo. Durante el curso 2024-2025, el colegio contaba con 9 alumnos, mientras que en la actualidad el número se ha duplicado, llegando a los 24 estudiantes si se incluyen los de Secundaria.
“"Este curso son el doble de estudiantes, 24 si tenemos en cuenta a los alumnos de Secundaria. Este incremento es una muestra clara de que la vida vuelve a las calles del municipio."
Además, El Toro se ha consolidado como un destino activo durante todo el año, con un dinamismo que es clave para seguir atrayendo población y mantener la vida en sus calles.