La entidad ha presentado su memoria anual en un acto celebrado en Castellón, enmarcado dentro de la Semana de la Caridad. Durante la presentación, se ha puesto de manifiesto la preocupación por la "cronificación de la exclusión social y su inaceptable normalización", una realidad que afecta cada vez a más personas.
El Obispo de la diócesis, Casimiro López Llorente, junto con el delegado episcopal, Sergio Mendoza, y el director de Cáritas, Francisco Mir, han señalado las "dificultades en el acceso a la vivienda" como el principal eje de vulnerabilidad. A este problema se suman "la precariedad laboral y el aumento de los precios", factores que agravan la situación de muchas familias.
Según los datos presentados, "una de cada cinco personas se ven afectadas por la exclusión social" en la comunidad. El director de Cáritas ha detallado que "182 ciudadanos viven en la calle" en la capital de la Plana. Las consecuencias de esta situación se traducen en "una mayor dificultad para salir de situaciones complicadas o en trastornos de la salud mental", mientras que las causas principales son "los precios de compra y alquileres en continuo aumento, el empleo precario y el encarecimiento de los precios".
Francisco Mir ha destacado que "las entidades sociales han procurado paliar en gran medida las deficiencias estructurales que la Administración no ha corregido". Asimismo, ha defendido la "mejora en las políticas sociales" como el camino a seguir, afirmando que "no podemos cambiar el mundo pero sí cómo decidimos vivir en él".
La memoria de 2025 de Cáritas Diocesana de Segorbe-Castellón registra un total de 200.943 intervenciones, beneficiando a 26.777 personas (un 69% extranjeras). La entidad contó con 819 voluntarios, 80 Cáritas parroquiales, 1.036 donantes y 170 trabajadores. En atención comunitaria, se llegó a 4.179 personas con apoyo psicosocial y mediación en vivienda. En inclusión, 1.466 personas fueron atendidas, el 83,5% sin ingresos y el 78% migrantes. En cuanto a economía solidaria, se lograron 410 inserciones laborales y 450 personas accedieron a los Espais amb Cor.
El presupuesto gestionado ascendió a 6.804.678 euros, destinado en un 95% a acción social. Las principales fuentes de financiación fueron fondos públicos (36%), privados (34%) y recursos concertados de la Residencia de Ancianos de Burriana (30%).




