Virginia Soler: la primera médica colegiada de Alicante

Una exposición temporal rinde homenaje a la Dra. Virginia Soler y Alberola, una figura pionera en la medicina alicantina del siglo XX.

Imagen genérica de instrumentos médicos antiguos sobre pergamino.
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Imagen genérica de instrumentos médicos antiguos sobre pergamino.

El Colegio Oficial de Médicos de Alicante ha inaugurado esta semana el Museo de la Medicina Dr. Balmis, presentando una exposición sobre la Dra. Virginia Soler, la primera colegiada de la provincia.

La Dra. Virginia Soler y Alberola, nacida en Alcoy el 4 de marzo de 1883, fue una figura destacada en la historia de la medicina en la provincia de Alicante. Desde niña demostró un talento innato para el aprendizaje, obteniendo una beca del ayuntamiento para cursar el bachillerato en el Instituto de Alicante, el único centro de secundaria de la región en aquel tiempo. Los desplazamientos periódicos a la capital, que implicaban viajes costosos en diligencia por caminos de piedra y la peligrosa Carrasqueta, eran necesarios para los exámenes.
Tras finalizar el bachillerato con las máximas calificaciones, su aspiración de ser médica la llevó a enfrentarse a un camino lleno de dificultades burocráticas y al machismo imperante. Tuvo que obtener la autorización paterna para acceder a la universidad y enviar una instancia al Ministro de Instrucción Pública para poder ingresar en la Universidad de Barcelona. Con la condición de no alterar el orden en las aulas, fue aceptada.
En la Universidad de Barcelona, donde fue compañera del reconocido oftalmólogo Dr. Ignacio Barraquer, destacó por su actividad intelectual. Colaboró en prensa sobre la crianza de los hijos y escribió el libro Catecismo higiénico para escuela de niños, premiado con matrícula de honor. Se licenció en 1908 con un expediente brillante, siendo la única mujer de su promoción.
Al regresar a Alcoy, abrió consulta y se dio de alta en el Colegio de Médicos, ayudando económicamente a su familia para que su hermana pudiera estudiar comadrona. A pesar de la prometedora carrera académica que se le presentaba en Barcelona, decidió ejercer su profesión mediante las 'igualas', un sistema de pago mensual por atención médica. También participó activamente en el Primer Congreso Español Internacional de la Tuberculosis en Barcelona en 1910.
Con un espíritu feminista y una mentalidad avanzada, la Dra. Soler ejerció la medicina hasta su jubilación. Vivió sus últimos años en el Sanatorio San Jorge, donde continuó ejerciendo como médico de guardia hasta su fallecimiento el 3 de marzo de 1965, un día antes de cumplir 82 años.