Esta iniciativa busca una nueva herramienta para el manejo integrado de esta plaga, que representa un desafío fitosanitario importante. La mosca de alas manchadas perfora los frutos sanos en fase de maduración, causando daños significativos. Ante la insuficiencia de los tratamientos químicos tradicionales, el control biológico se presenta como una solución imprescindible.
El programa consiste en la suelta experimental del parasitoide Ganaspis kimorum, un enemigo natural específico de esta plaga. Inicialmente, se ha diseñado una única suelta focalizada en dos áreas productoras clave: las zonas de cultivo de cereza en la provincia de Castellón y en la Montaña de Alicante.
Esta fase piloto es un paso previo y necesario para el despliegue definitivo. Si se logra el éxito en la instalación del parasitoide y se confirma su respeto por la biodiversidad endémica, el objetivo a medio plazo es realizar sueltas de refuerzo. Esto permitiría que el parasitoide se establezca en el sistema de manera natural y mantenga los niveles de la plaga por debajo de los umbrales de daño económico.
Esta medida se suma al reparto, realizado esta misma semana por la Conselleria, de un insecticida biológico de bajo impacto ambiental (spinosad). Este producto se ha distribuido de forma gratuita y permitirá proteger alrededor de 650 hectáreas de cultivo de cerezo en las comarcas de El Comtat, La Marina Alta, La Marina Baixa, L'Alacantí, L'Alcoià y L'Alt Vinalopó. Esto complementará la estrategia de control biológico de la mosca de alas manchadas, minimizando los residuos sobre la fruta y asegurando un control adecuado de la plaga.
El Servicio de Sanidad Vegetal también realiza un seguimiento del ciclo biológico de la Drosophila suzukii y recomienda la aplicación de tratamientos insecticidas, especialmente en parcelas con fruta en fases iniciales de maduración o que registraron daños importantes en la campaña anterior. Se destaca la importancia de proteger adecuadamente la cosecha madura, dado el rápido desarrollo de la plaga, y de combinar los tratamientos con medidas profilácticas, evitando dejar fruta sin recolectar tanto en el árbol como en el suelo. Los tratamientos cebo no resultan eficaces, por lo que las aplicaciones deben ser generalizadas, asegurando una buena cobertura del árbol. Entre las materias activas autorizadas figuran emamectina benzoato, sales potásicas de ácidos grasos, spinosad y deltametrina.




