El objetivo principal es reducir el riesgo de inundaciones en el entorno del barranco mediante la construcción de un colector de 1,6 kilómetros y la creación de un parque fluvial con tres lagunas interconectadas. Esta actuación transformará una zona vulnerable en un nuevo espacio verde para la ciudadanía.
La Generalitat aportará 10 millones de euros, mientras que los 3 millones restantes serán financiados por los Ayuntamientos de Sant Joan d’Alacant y Mutxamel. El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, ha destacado que el proyecto es un paso decisivo para proteger a la población ante episodios de lluvias intensas y anticiparse a los efectos climáticos.
El nuevo colector, que discurrirá en paralelo a la cubierta de la autovía A-7 a su paso por Mutxamel, tendrá una capacidad de retención de 20.159 metros cúbicos. Su función será laminar los caudales y evitar que las riadas afecten a zonas habitadas de ambos municipios.
Las tres lagunas, que sumarán una superficie de 8.608 metros cuadrados, permitirán decantar y filtrar el agua de lluvia canalizada, mejorando el comportamiento hidráulico y creando un parque fluvial. El alcalde de Sant Joan d’Alacant, Santiago Román, ha celebrado el acuerdo como una respuesta a una reivindicación histórica vecinal, que afecta a zonas como Salafranca y Cañaret.
La actuación permitirá recuperar 60.000 metros cuadrados de zona verde, que incluirán recorridos, senderos y ciclorrutas. Además, evitará el vertido directo de las primeras aguas del barranco, que pueden arrastrar residuos, hacia las playas de la zona, mejorando la calidad del agua en el litoral alicantino.




