Polémica en Sagunto por la negativa de una cofradía a admitir mujeres

La Cofradía de la Puríssima Sang del Nostre Senyor Jesucrist de Sagunto mantiene su exclusión de las mujeres, generando un debate sobre tradición e igualdad.

Imagen de una túnica de cofradía en un pasillo antiguo.
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Imagen de una túnica de cofradía en un pasillo antiguo.

Una cofradía de Semana Santa en Sagunto ha generado un amplio debate al negarse, por tercera vez, a aceptar mujeres como miembros, argumentando la preservación de una tradición de más de cuatro siglos.

La decisión, respaldada por 267 hombres frente a 114 votos en contra, se fundamenta en los estatutos de la Cofradía de la Puríssima Sang del Nostre Senyor Jesucrist, que establecen la admisión exclusiva de miembros masculinos. Esta postura ha provocado una ola de reacciones y ha puesto de manifiesto la tensión entre la tradición y los principios de igualdad.
El debate ha revelado que la postura de la cofradía choca con la legislación vigente, incluida la Constitución, y con sentencias del Tribunal Constitucional. Además, contrasta con la presencia generalizada de mujeres en muchas otras cofradías, donde participan en igualdad de condiciones. Algunos críticos han señalado que detrás del argumento de la tradición podrían esconderse intenciones más cercanas al machismo que al tradicionalismo genuino.

Negar a la mitad del universo humano el derecho a la participación choca groseramente con el hecho obvio de que todo varón debe su vida a la mujer que lo parió.

La noción de tradición, a menudo invocada en estos casos, es cuestionada. Se recuerda que muchas tradiciones son, en realidad, innovaciones del pasado o costumbres adaptadas a un momento concreto. Más de cuatro siglos de historia no confieren, por sí solos, una superioridad moral a una norma. Si la tradición no evoluciona con los tiempos, se convierte en un elemento obsoleto, un simple objeto de curiosidad histórica.
La jerarquía eclesiástica ha mostrado una respuesta que muchos consideran ambigua o indolente. En lugar de intervenir directamente en la modificación de los estatutos de la cofradía, se ha optado por un "acompañamiento pastoral" basado en el "diálogo y la maduración", sin un plazo claro. Esta postura ha sorprendido, especialmente teniendo en cuenta el papel destacado que la Iglesia atribuye a las mujeres en la vida de Jesús y, en particular, a su madre, con dogmas marianos introducidos recientemente como la Inmaculada Concepción (1854) y la Asunción de María (1950).