El valenciano, arrinconado en el Teatro Romano de Sagunto

La programación del festival 'Sagunt a Escena' prioriza el castellano en el escenario principal, dejando la lengua propia en un papel secundario.

Imagen genérica del Teatro Romano de Sagunto.
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Imagen genérica del Teatro Romano de Sagunto.

La programación del festival 'Sagunt a Escena' 2026 en el Teatro Romano evidencia una política cultural que arrincona el valenciano, con solo dos espectáculos en lengua propia de ocho principales.

La programación cultural del Partido Popular desde la Generalitat Valenciana ha generado polémica por la reducida presencia del valenciano en espacios públicos de representación. El festival Sagunt a Escena, que utiliza el Teatro Romano de Sagunto como escenario principal, es un claro ejemplo de esta tendencia.
De las ocho obras principales programadas en el Teatro Romano, seis están en castellano y solo dos en valenciano. Esto significa que el 75% de la programación central se realiza en castellano, mientras que la lengua propia se ve relegada al 25% restante. Esta decisión política envía un mensaje claro: el valenciano no es considerado la lengua del gran formato o de las producciones de prestigio.
La política cultural del Partido Popular parece tolerar el valenciano en espacios menores, pero no lo promociona ni lo sitúa en el centro. Esta estrategia sutil, que no requiere prohibiciones sino omisiones, deja al valenciano en un papel secundario, casi testimonial, sin la fuerza para sostener dramaturgias o puestas en escena de gran escala.
Las cifras de público potencial agravan la desigualdad. Las funciones del Teatro Romano concentran la mayoría de espectadores y la proyección mediática. Por tanto, el 75% de la visibilidad del festival se hace en castellano, reduciendo el valenciano a una presencia simbólica.
El festival también incluye el Off Romà, con 11 espectáculos. Aunque acoge más compañías valencianas, muchos espectáculos son de circo o danza, sin lenguaje hablado. De los que sí tienen texto, la mayoría son de pequeño formato. En conjunto, el valenciano no llega al 20% de los minutos hablados en escena.
El valenciano se encuentra principalmente en el Off Romà, en calles y espacios alternativos, a menudo sin texto o solo en el título. Esto crea una jerarquía cultural donde el castellano ocupa el centro y el valenciano la periferia amable, una situación resultado de una política que desplaza la lengua propia.
El Teatro Romano, como espacio cargado de significado, refleja una cultura valenciana que no necesariamente habla en valenciano. La pluralidad defendida por el Partido Popular no puede ser una excusa para invisibilizar la lengua propia o reducirla a un papel ornamental.
Esta tendencia de desplazamiento del valenciano no se limita a Sagunto, sino que se observa en otros ámbitos culturales e institucionales. Cuando un gobierno no prioriza la lengua propia, esta se va apagando por omisiones, no por prohibiciones.
Denunciar lo que ocurre en el Teatro Romano es crucial, ya que no es solo una cuestión de programación, sino de modelo cultural, dignidad lingüística y responsabilidad política. El Partido Popular defiende la cultura valenciana, pero los hechos demuestran que la considera prescindible o secundaria si habla demasiado en valenciano.
Una lengua que no pisa su escenario principal pierde espacio simbólico y se desplaza hacia la periferia. Una lengua que no ocupa el centro es una lengua que se va desplazando hacia la periferia. Y una lengua que solo aparece en espectáculos sin texto se queda, literalmente, sin voz.