La UMH de Elche analiza una nueva enfermedad: la ecoansiedad

Investigadores internacionales y colectivos locales se unen para cocrear iniciativas que mejoren la salud mental ante el impacto del cambio climático.

Imagen genérica de un grupo de personas colaborando en un taller, con caras difuminadas, en un ambiente cálido.
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Imagen genérica de un grupo de personas colaborando en un taller, con caras difuminadas, en un ambiente cálido.

La Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) ha organizado un laboratorio ciudadano para analizar la ecoansiedad, reuniendo a investigadores de Brasil y Portugal, alumnado y colectivos locales para cocrear soluciones.

La UMH de Elche celebró esta semana el laboratorio ciudadano “Ecoansiedad y Cambio Climático”, un espacio de encuentro y trabajo colaborativo. En este evento participaron investigadoras internacionales de Brasil y Portugal, alumnado de distintas titulaciones e integrantes de colectivos locales como Aigües d’Elx o Elche Acoge. El objetivo principal fue abordar el impacto emocional y en la salud mental de la ecoansiedad, un fenómeno estrechamente ligado a la crisis climática.
La sesión, que tuvo lugar el pasado lunes en el campus de Elche, fue conducida por un investigador emérito del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), experto en metodologías participativas y ciencia ciudadana. A lo largo de la jornada, los asistentes compartieron conocimientos, experiencias e inquietudes para identificar retos y cocrear propuestas que ayuden a afrontar la ecoansiedad. Este fenómeno se define como una respuesta emocional normal ante el cambio climático que, si no se gestiona adecuadamente, puede derivar en un deterioro de la salud mental.
La actividad contó con la participación de investigadoras de la Universidade de São Paulo, la Universidad Presbiteriana Mackenzie y la Universidade do Porto, en el marco del proyecto internacional Cli-Mind. Este proyecto analiza cómo la juventud percibe la crisis climática y el papel de los medios de comunicación. El proyecto está financiado por el programa SPRINT del Vicerrectorado de Relaciones Internacionales y Cooperación de la UMH y la agencia brasileña FAPESP. En la UMH, el equipo está liderado por una profesora y cuenta con la participación de profesorado de Periodismo.

"La creación de espacios seguros y libres de juicio, donde todas las voces se expresan sin necesidad de presentarse previamente, favorece una participación equitativa entre ciudadanía, ámbito académico y estudiantado, facilitando el intercambio de experiencias y la generación conjunta de respuestas frente al cambio climático."

un portavoz de la UMH
Los participantes, cerca de una treintena, coincidieron en la necesidad de reorientar el relato climático, pasando de un enfoque alarmista a un discurso más equilibrado que visibilice iniciativas en marcha y de concienciación. Este planteamiento constructivo contribuye a generar esperanza y a impulsar conductas proambientales, especialmente entre la población joven.
De este proceso surgieron cinco propuestas de aplicación local, orientadas a mejorar la comunicación climática. Entre ellas destacan la creación de guías digitales contra la desinformación, dirigidas tanto a la ciudadanía como a profesionales; la difusión de casos de éxito en otros contextos; y el desarrollo de programas educativos en Infantil y Secundaria, con la implicación del alumnado, el profesorado y las familias.