Vecinos de Elche reclaman limpieza y atención en el barrio Porfirio Pascual

Denuncian suciedad, botellones diarios y falta de mantenimiento en el parque Francisco Fernández Ordóñez y la ladera contigua.

Imagen genérica de suciedad acumulada en una zona verde.
IA

Imagen genérica de suciedad acumulada en una zona verde.

Los residentes del barrio Porfirio Pascual en Elche denuncian la persistente acumulación de suciedad, fiestas nocturnas y la falta de mantenimiento en el parque Francisco Fernández Ordóñez y la ladera contigua.

La ladera que conecta el barrio Porfirio Pascual con el cauce del río en Elche se ha convertido en un foco de suciedad constante. Según explican los vecinos, restos de plástico, botellas y bolsas de basura se acumulan entre la vegetación y los desniveles, especialmente en la zona que va desde el puente del Ferrocarril hasta el de Bimil·lenari. "Toda esa parte llena de basura lleva muchos años sin que se haya tocado", señala un residente.
Cuando cae la noche, el parque Francisco Fernández Ordóñez y sus alrededores se convierten en escenario de botellones casi diarios. "Todas las noches, todas las semanas", resume una vecina, quien lamenta que después de estas reuniones se dejan "todas las botellas y desperdicios". Además de la suciedad generada por los botellones, los residentes critican la falta de civismo general, con excrementos de animales y orines en las esquinas, lo que genera molestias olfativas en las viviendas cercanas.
Los vecinos aseguran haber trasladado las quejas al Ayuntamiento de Elche en numerosas ocasiones. Aunque reconocen que recientemente se retiraron "cuatro camiones llenos de basura" tras la insistencia ciudadana, consideran que las actuaciones son puntuales y llegan tarde. "No hay que esperar a las quejas para que se cuide el barrio", insisten, remarcando que la degradación de la zona se remonta a hace "cuatro o cinco años".
En medio de este panorama, el barrio está inmerso en obras de rehabilitación desde febrero del año pasado. A pesar de valorar positivamente las mejoras urbanísticas, los vecinos alertan de que los trabajos han generado nuevos problemas. Han detectado cómo personas recogen materiales de construcción sobrantes, como ventanas o hierro, para venderlos. "Que yo entiendo que todo el mundo tenemos que ganarnos la vida, pero esto lo pagamos los vecinos para nuestra obra", critica una residente, quien teme que estos materiales, especialmente los cristales, puedan suponer un riesgo de incendio con la llegada del calor.
La sensación general entre los residentes es que el barrio Porfirio Pascual es uno de los más "olvidados" de Elche. "Qué limpita está la Glorieta y el Carrer Ample, pero qué dejados estamos nosotros", lamenta una afectada. Consideran que la inversión municipal se concentra en las zonas más céntricas y turísticas, mientras que su barrio, a pesar de pagar impuestos, recibe "nada" de inversión. Reclaman mantenimiento, mayor vigilancia y una intervención integral para recuperar el entorno.