El evento comenzó con la solemne procesión del Cristo Resucitado, que recorrió las calles de la ciudad hasta llegar al punto central de la celebración. Este acto, que simboliza la Resurrección de Cristo, contó con una numerosa participación de cofrades.
Uno de los momentos más esperados y emotivos del Encontre fue el cambio del manto de la Mare de Déu de la Soledat. El tradicional color negro del luto fue sustituido por un vibrante azul cielo, un gesto que representa el paso de la tristeza a la alegría de la resurrección.
Cientos de cofrades expresaron su júbilo lanzando caramelos y pétalos al aire, creando una imagen espectacular y llena de color. La Plaza Mayor de Gandia se transformó en un escenario festivo, acogiendo tanto a vecinos como a visitantes que no quisieron perderse este final de la Semana Santa.




