Desde su apertura en 2012, el CAI de Gandia ha atendido a cerca de 400 personas, convirtiéndose en el único centro de estas características en la provincia de Valencia fuera de la capital. Este recurso, cuya construcción se inició en 2010, proporciona catorce plazas (diez para hombres y dos para mujeres) y permite a los usuarios permanecer hasta un año, con una estancia inicial de seis meses prorrogable.
El centro no solo ofrece alojamiento y alimentación, sino que también incluye talleres prelaborales y un ambiente familiar. Una de sus particularidades es que acepta mascotas, disponiendo de un jardín con huerto ecológico y barbacoa. Además, los usuarios participan activamente en las tareas diarias del centro, como la limpieza y la preparación de las comidas.
“"La persona nos llega a trozos y nosotros tenemos que recomponerla. No solo intentamos solucionar los problemas, sino reeducarlos y que tengan la mente ocupada."
Chema Puente, coordinador del Área de Inclusión de Personas Sin Hogar, destaca la importancia de la labor del CAI en la recuperación de los usuarios, muchos de los cuales llegan con problemas de salud y adicciones. El centro también pone un énfasis especial en la atención a las mujeres, que a menudo son más vulnerables e invisibles en la calle, evitando mostrar su situación por miedo a agresiones.
El equipo multidisciplinar del CAI, con el apoyo de voluntarios, ayuda a los residentes a gestionar aspectos básicos como la obtención de la tarjeta SIP, el acceso a medicamentos y la realización de trámites bancarios. Además, se proporciona un apoyo psicológico fundamental para reforzar su autoestima y sentido de pertenencia, ya que muchos creen haber perdido sus derechos y se vuelven invisibles.




