Este impulso económico europeo permitirá a Cullera recuperar uno de sus símbolos patrimoniales más reconocibles. La ayuda está destinada a sufragar las obras de emergencia realizadas en la muralla del Castillo, que sufrió daños significativos a causa de la DANA de 2024.
La intervención se centró en el lienzo oriental y en la torre esquinera del primer albacar, zonas especialmente afectadas por las inundaciones. Estos trabajos, que ya finalizaron en abril de 2025, permitieron estabilizar y restaurar una parte clave del conjunto histórico local.
El apoyo económico llega a través del Fondo de Solidaridad de la Unión Europea, activado tras considerar las consecuencias del temporal como una “catástrofe natural grave”. Esta calificación abrió la puerta a la movilización de recursos extraordinarios para hacer frente a los efectos de los fenómenos climáticos extremos en diferentes puntos del continente.
La solicitud para acceder a estas ayudas se tramitó después de que la Comunitat Valenciana fuera declarada zona catastrófica, lo que permitió canalizar fondos destinados a cubrir actuaciones urgentes y gastos derivados de la emergencia. La aportación europea contribuye a compensar el esfuerzo económico asumido inicialmente por el Ayuntamiento de Cullera, que tuvo que actuar con rapidez para evitar un mayor deterioro del monumento. Además, refuerza la recuperación del patrimonio local tras uno de los episodios meteorológicos más intensos registrados en la Comunitat Valenciana.




