Mujeres irrumpen por primera vez en la escolta de la patrona de Cullera en la 'Baixà'

La inclusión femenina en 'les quatre parts del món' marca un nuevo avance hacia la igualdad en las fiestas mayores de la localidad.

Imagen de una procesión tradicional en una calle valenciana con figuras borrosas y edificios históricos.
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Imagen de una procesión tradicional en una calle valenciana con figuras borrosas y edificios históricos.

Las fiestas mayores de Cullera han vivido un momento histórico con la incorporación, por primera vez, de mujeres en la representación de “les quatre parts del món” durante la “Baixà” de la Mare de Déu, un paso significativo hacia la igualdad en las tradiciones locales.

Este acontecimiento, que tuvo lugar el pasado sábado, marca el inicio oficial de las celebraciones y representa uno de los momentos más esperados y multitudinarios del calendario festivo de Cullera. Dos mujeres, Gisela Roselló Pérez y Arianna Nazaryan Khachatryan, fueron las pioneras en formar parte de esta representación, tradicionalmente reservada a hombres.
Las figuras conocidas como “les quatre parts del món” son elementos tradicionales que acompañan a la Mare de Déu del Castell en las procesiones solemnes de la “Baixà”, la “Pujà” y la de Sant Vicent. Su función es ceremonial y de escolta de la patrona, siendo una parte esencial del imaginario festivo de Cullera y profundamente ligada a la devoción popular.
La indumentaria de estas figuras es muy característica, con una blusa amplia, calzas azules, calzones cortos con encajes, cuello acanalado y bocamangas. Un sombrero adornado con perlas falsas, flores y violetas, junto con un manojo de cintas de seda de diversos colores, completan su aspecto, aportando solemnidad al cortejo procesional.

Este avance se suma al ya registrado en 2022, cuando Cullera nombró por primera vez en su historia a una mujer, Ángeles Bou, como macera, rompiendo así otra de las barreras simbólicas dentro del protocolo festivo local.

La presencia femenina en “les quatre parts del món” no solo implica un cambio en la composición de la procesión, sino que también simboliza un gesto de gran importancia. Durante siglos, muchas de las figuras en actos religiosos y protocolarios han sido exclusivamente masculinas, reflejando una estructura social que ahora se va superando. Con esta incorporación, Cullera refuerza un proceso de transformación progresiva donde la igualdad gana terreno en los ámbitos más tradicionales, enriqueciendo las señas de identidad festivas y proyectándolas hacia el futuro.