La renuncia de un concejal de Vox cierra una etapa convulsa en el gobierno de Montserrat

La dimisión del edil, tras ser denunciado por malos tratos, pone fin a la presencia de Vox en el ejecutivo local de Montserrat.

Imagen de una bandera española en un balcón de un edificio municipal, con una plaza de pueblo mediterránea al fondo, simbolizando tensión política.
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Imagen de una bandera española en un balcón de un edificio municipal, con una plaza de pueblo mediterránea al fondo, simbolizando tensión política.

La renuncia al acta de un concejal de Vox en el Ayuntamiento de Montserrat, tras ser denunciado por malos tratos, cierra el accidentado paso de la formación por el ejecutivo local.

La salida del edil de Vox, después de trascender que ha sido denunciado por malos tratos, supone el último capítulo de una etapa que comenzó con la entrada de la formación en el gobierno local. Esta fue una de las condiciones del pacto suscrito junto al Partido Popular y la formación local AIGUA para desbancar al anterior ejecutivo de PSPV y Compromís en 2023.
Aquella mayoría, que dio la Alcaldía al Partido Popular, reservó a Vox áreas de peso, como pudieran ser Seguridad Ciudadana o Cultura, además de otros departamentos. El partido accedía así al ejecutivo municipal con dos concejales y con capacidad de poder hacerse notar.
Sin embargo, la convivencia duró menos de dos años. El episodio que escenificó la ruptura llegó en octubre de 2025, cuando el alcalde destituyó al concejal de Vox por excederse en la colocación de banderas de España en edificios municipales con motivo del Día de la Hispanidad. El regidor acabó describiendo la escena como “un circo” y justificó el cese por pérdida de confianza.

"El regidor acabó describiendo la escena como “un circo” y justificó el cese por pérdida de confianza."

el alcalde de Montserrat
La respuesta de Vox fue romper el pacto y acusar al alcalde de haber traicionado la defensa de la unidad de España. Pero más allá del episodio concreto, la crisis confirmó el desgaste acumulado en el seno del gobierno local. El Partido Popular optó entonces por seguir en minoría junto a AIGUA y reivindicar una forma de gobernar “sin estridencias”.
Ahora, la renuncia del concejal al acta, tras publicarse la denuncia por malos tratos, remata esa etapa de la forma más lesiva para la imagen del partido en el municipio. Su salida deja a Vox todavía más debilitado en una localidad en la que pasó, en poco más de dos años, de ser socio imprescindible para un cambio de gobierno a protagonizar una secuencia de conflicto, ruptura y desgaste.