La institución provincial considera que la propuesta comunitaria puede tener un impacto significativo sobre la industria cerámica, uno de los principales motores económicos de la provincia. Según el escrito remitido por la presidenta de la Diputación, Marta Barrachina, la modificación planteada por Bruselas podría suponer para las empresas cerámicas una pérdida de asignaciones gratuitas valorada entre 109 y 160 millones de euros anuales, con posibles efectos sobre la competitividad empresarial y el empleo.
La Diputación argumenta que la provincia de Castellón concentra el principal clúster europeo de fabricación de baldosas cerámicas, y que esta actividad representa aproximadamente el 25% del PIB industrial provincial. Además, el sector genera más de 70.000 empleos directos, indirectos e inducidos y mantiene actividad económica en 18 municipios de la provincia.
El proceso de consulta pública, que concluye el próximo 8 de junio, forma parte de la revisión de los mecanismos de asignación gratuita de derechos de emisión de CO₂. La propuesta comunitaria afecta especialmente a industrias intensivas en consumo energético, como la cerámica, por la posible reducción de hasta un 24% de los derechos gratuitos asignados a determinadas instalaciones. La Diputación sostiene que los nuevos parámetros de cálculo se basan en tecnologías que aún no son plenamente viables a escala industrial para sustituir al gas natural.
Las alegaciones presentadas coinciden con las defendidas por la patronal azulejera Ascer, que reclama un tratamiento específico para la industria cerámica. Ambas entidades consideran necesario que los criterios europeos tengan en cuenta las limitaciones tecnológicas actuales y permitan una transición energética compatible con la actividad industrial y el mantenimiento del empleo.
La defensa del sector cerámico ha sido una de las principales reivindicaciones institucionales de Castellón. En marzo, representantes de la Diputación, la Generalitat Valenciana, la región italiana de Emilia-Romaña y las patronales cerámicas española e italiana trasladaron a Bruselas un manifiesto por el futuro de la cerámica europea, reclamando medidas que permitan avanzar en los objetivos medioambientales sin comprometer la competitividad de una industria que concentra cerca del 80% de la producción europea de baldosas cerámicas entre España e Italia.




