Durante un coloquio dirigido por Mercè Correa y Ramón Feenstra, Schekman ha destacado la importancia de la ciencia básica, la misma que le valió el galardón Nobel en 2013. Explicó cómo la investigación sobre los procesos metabólicos celulares y el papel de ciertas proteínas puede ser clave para el desarrollo de biomarcadores para enfermedades como el cáncer o el Parkinson.
El profesor se encuentra actualmente inmerso en un proyecto internacional que reúne a más de 35 equipos de 14 países para impulsar la investigación fundamental sobre el Parkinson. Señaló que hace años empezaron a estudiar una proteína genéticamente implicada en esta enfermedad, que podría ser útil para su diagnóstico, y augura una revolución en el tratamiento de enfermedades genéticas gracias a la ciencia básica.
Schekman también recordó a dos de sus mentores: Arthur Koener, de quien aprendió mucho científicamente a pesar de su exigencia personal, y Daniel Koshland, que le enseñó a ser un "ciudadano de ciencia", un colega más que un individuo aislado. Subrayó la importancia de optimizar la propia personalidad y reconocer fortalezas y debilidades. Busca personas que, como Lelio Orci, se hagan las mismas preguntas científicas, aunque emprendan caminos diferentes para encontrar las respuestas, ya que considera que "lo importante es siempre la pregunta".
En relación con las revistas científicas y el acceso abierto, el Nobel ha calificado el "factor de impacto" como un "número falso y engañoso" publicado por grandes empresas comerciales. Considera "tóxica" la obsesión por publicar de los jóvenes y defiende que los científicos en activo sean quienes tomen las decisiones editoriales. Además, ha enfatizado la necesidad de educar a los jóvenes científicos en pautas éticas adecuadas, ya que el daño que puede causar una mala conducta a su carrera puede ser "devastador".




