Durante tres días, Carcaixent se ha sumergido en los primeros años del siglo XX con la XI Feria Modernista. La cita ha llenado los espacios patrimoniales del municipio con recreaciones históricas, personajes de época, música y una variedad de actividades culturales que han permitido a vecinos y visitantes revivir la época dorada de la ciudad, impulsada por el negocio de la naranja.
El programa ha incluido escenas cotidianas de la sociedad carcaixentina, intrigas en casas señoriales y cotilleos callejeros. La música ha sido un elemento central, con actividades dedicadas a bandas, conservatorios, bailes populares y los sonidos que marcaban el día a día de una ciudad en plena transformación.
El universo de la naranja, motor económico de la comarca en aquellos años, ha tenido un papel destacado. Las recreaciones han mostrado el trabajo en los almacenes de exportación y las tareas de preparación de la fruta por parte de las trabajadoras, actividades clave para el desarrollo económico de Carcaixent.
La feria también ha ofrecido concursos de indumentaria modernista, fotografía, pintura rápida, literatura y gastronomía. Además, se han organizado exposiciones, rutas por los huertos y visitas guiadas a edificios emblemáticos como el Palacio de la Marquesa, la Casa Carreres o el Almacén de Ribera, convertidos en escenarios para acercar al público a la vida cotidiana de hace más de un siglo.
Bajo el lema “Vive el esplendor de la naranja”, la Feria Modernista ha ofrecido una experiencia inmersiva que combina patrimonio, cultura y memoria histórica para redescubrir una de las etapas más significativas de la historia de Carcaixent.




