Este nuevo establecimiento, que nace como una extensión natural de otro proyecto de éxito en la ciudad, busca recuperar la calle como escenario y dar protagonismo al producto sin excesiva solemnidad. Su filosofía se basa en la cocina abierta, el mercado y la calidad del producto, con un ticket medio que ronda los 25-30 euros con bebida.
El espacio de Barrita se vertebra alrededor de una barra larga, la más extensa de Castellón con veinte metros, acompañada de mesas altas y una cocina totalmente abierta que elimina cualquier distancia entre el cliente y la elaboración. La carta se centra en platillos de mercado, más concisos y afinados, reinterpretando el concepto de bar tradicional con un toque contemporáneo.
“"Una buena carta atrae, pero es el ambiente el que hace volver."
La propuesta gastronómica se fundamenta en el producto fresco y visible, con una vitrina que dialoga con la carta y la pizarra, marcando el ritmo del mercado. Incluye fijos como la fritura del Grau y otros platos rotativos, como los bikinis a l'ast de pollo con alioli de manzana o verduras de temporada. La cocina, sin renunciar a la técnica, se expresa aquí con mayor síntesis.
Además, la oferta de bebidas gana importancia, con una selección de vinos naturales y ancestrales. Próximamente, se añadirá una propuesta de almuerzos con bikinis, bravas y ensaladilla, ampliando el horario de servicio de martes a sábado con continuidad los fines de semana, y domingos hasta la tarde. El equipo cuenta con profesionales con recorrido local, consolidando un servicio que entiende el vínculo con el cliente como clave para la fidelidad.




