Nules celebra el día grande del pasacalle de Sant Vicent con gran afluencia

La Quinta del 99 cierra su año festivo con un multitudinario pasacalle y procesión, pasando el relevo a la Quinta del 2000.

Imagen genérica de una calle festiva con confeti y multitud borrosa durante una celebración tradicional.
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Imagen genérica de una calle festiva con confeti y multitud borrosa durante una celebración tradicional.

La localidad de Nules ha vivido el día grande del pasacalle de Sant Vicent, con una participación masiva que ha llenado las calles de música, confeti y alegría, culminando con el traspaso de la Quinta del 99 a la del 2000.

Desde primera hora de la mañana, los primeros cohetes anunciaban el inicio de la jornada festiva en Nules, donde pocos rincones han podido permanecer al margen de la celebración. El pasacalle de Sant Vicent es una fecha señalada para las peñas y quintas, que aúna todos los elementos de una fiesta popular: participación masiva, música de charanga, bebida, dulces como buñuelos y mistela, y un ambiente de jolgorio colectivo.
Uno de los rasgos distintivos de este desfile en Nules es la hoguera que, sobre un pedestal, recibe carros, caballos y la comitiva en general ante la capilla del santo. Aquí, el rito consiste en dar una o dos vueltas a la pira entre vítores a Sant Vicent. Decenas de personas se agolpan en la calle del patrón valenciano, que, a pesar de ser una de las más anchas del municipio, se estrecha para añadir un punto de emoción y adrenalina a la prueba, que un año más se ha superado con éxito.
Durante varias horas, miles de personas han llevado el ambiente festivo por las calles, dejando un rastro visible de confeti, otro de los protagonistas del evento. La fiesta no termina hasta que la Quinta del 99, protagonista de este año, con sus tres clavarios (una de ellas mujer, hecho excepcional), completa el ritual y la multitudinaria comitiva regresa a la plaza Mayor. Allí se produce el simbólico traspaso de la responsabilidad de organizar la fiesta del próximo año a la Quinta del 2000, con la entrega del guion del santo que preside los actos religiosos.
A la Quinta del 99 todavía le quedaba un acto más: la procesión vespertina, que recupera el componente religioso de la festividad. En esta, la talla creada por Enrique Giner luce una imagen totalmente renovada, tras haber sido sometida a una minuciosa restauración. Entre un acto y el otro, el aspecto más musical de la jornada se ha concentrado en el cruce de las calles San Félix y Matías Torrejón, donde una discomóvil ha animado a quienes todavía mantenían las energías intactas. Otro DJ recordaba a los vecinos de la avenida Castellón y alrededores que prácticamente nadie puede permanecer ajeno a la fiesta de Sant Vicent.