El religioso, nacido en Vila-real el 14 de enero de 1936, dedicó su vida al servicio de Dios y de su comunidad monástica. Antes de abrazar la vocación religiosa, Alayrach fue futbolista del conjunto groguet, una etapa que queda recogida en la historia del fútbol local.
El libro 100 años de fútbol en Vila-real, de Vicente Soro Nácher, incluye su nombre entre los jugadores que formaron parte del Villarreal CF en la década de los cincuenta, un periodo clave para el club groguet. La publicación lo menciona junto a otros futbolistas de aquellos años.
Su camino vital cambió definitivamente en 1960, cuando ingresó en la Trapa de San Isidro de Dueñas, en la provincia de Palencia. Allí inició una trayectoria religiosa que se prolongó durante más de seis décadas. Hizo la profesión monástica temporal el 6 de enero de 1963 y la profesión solemne el 15 de agosto de 1966.
La comunidad monástica lo recuerda como un hombre de profunda piedad, entregado a la oración y a la vida comunitaria. También subrayan su sentido del humor, su amor a los hermanos y su disponibilidad para desempeñar diferentes servicios dentro del monasterio, como el refectorio, la repostería, la cocina, las granjas o la ayuda en sastrería.
En los últimos años, la artrosis le hizo perder movilidad y tuvo que retirarse a la enfermería a causa de una enfermedad cardíaca y vascular. Aun así, su recuerdo queda unido a una vida de servicio, humildad y compromiso con su comunidad.
Vicente Ferrer Alayrach deja así una biografía singular: la de un vila-realense que pasó de los campos de fútbol y la camiseta del Villarreal CF a la vida contemplativa en la Trapa, donde permaneció hasta su muerte, dejando un recuerdo indeleble entre quienes le conocieron.




