La entidad ha pasado de acompañar a 416 unidades familiares a 311, lo que representa una caída del 25,25%. El total de personas beneficiarias también ha disminuido un 27,70%, situándose en 773. Estos datos consolidan la tendencia a la baja iniciada ya en 2024.
Según explica el director de Cáritas Vila-real, Enrique Cortés, este descenso se atribuye a la mejora de la situación de vulnerabilidad de las personas atendidas, principalmente por haber encontrado empleo, y a las acciones para evitar duplicidades en las ayudas. Desde la organización se exige una valoración previa de los Servicios Sociales del Ayuntamiento para evitar posibles 'picarescas'.
Por nacionalidades, las familias atendidas proceden principalmente de Colombia (76), España (57), Perú (55), Venezuela (33), Marruecos (29), Argelia (21) y Rumanía (6), junto con 34 familias de otros países.
El concejal de Servicios Sociales, Marín, ha expresado su orgullo por la colaboración con Cáritas, destacando que es un 'auténtico logro' que 105 familias ya no necesiten esta atención específica, especialmente en un contexto de llegada de nueva población a la ciudad. Ha subrayado el modelo de la ciudad, que 'no hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda'.
Una de las principales novedades implantadas en 2025 ha sido la sustitución parcial del sistema de entrega de alimentos por tarjetas monedero o de prepago. Estas tarjetas, con recargas de entre 30 y 70 euros mensuales, buscan 'asegurar la dignidad y la autonomía personal', permitiendo a las personas elegir los alimentos que necesitan de manera discreta y evitando la estigmatización.
Cáritas Vila-real registró un superávit de aproximadamente 34.000 euros en 2025, lo que podría permitir incrementar las cantidades de las tarjetas monedero. Los ingresos totales de la organización ascendieron a 135.569 euros, provenientes mayoritariamente de donativos particulares, aportaciones parroquiales, el convenio con el Ayuntamiento (50.000 euros) y subvenciones de entidades como la Fundación La Caixa o la Fundació Caixa Rural Vila-real.
El párroco y vicario general de la diócesis de Segorbe-Castellón, Javier Aparici, ha calificado el balance como un 'testimonio de vida' y ha hecho un llamamiento a 'elegir el camino del amor y de hacer comunidad' frente al individualismo.




