Estas pequeñas figuras, que no superan los 20 centímetros, forman parte de la serie Cement Eclipses, iniciada en 2006. El trabajo de Cordal ha llegado a Vila-real gracias a la gestión de Pascual Arnal, director del Test, una muestra de arte que lleva 13 años enriqueciendo el panorama cultural de la ciudad.
Las piezas de Cordal, que permanecerán en Vila-real de forma permanente, buscan transformar el espacio público en un escenario donde sus personajes anónimos habitan entre tejados, cajas de luz y rincones olvidados. El artista busca que los transeúntes se conviertan en espectadores inesperados, invitándolos a mirar de cerca y redescubrir la ciudad.
“"Mi valor reside en su condición de estar fuera de contexto, abandonado a su suerte en el espacio público, sin el cobijo del entramado artístico; y en cómo, en su aparente insignificancia, parece convertirse en un reflejo de nosotros mismos."
La elección de los emplazamientos tiene un componente aleatorio y está ligada al hecho de transitar la ciudad. Cordal se interesa por intervenir en espacios que, por sí mismos, carecen de un interés particular, para conferirles un nuevo significado a través de la escultura. Sus personajes no son un simple adorno, sino que ponen el foco en problemas sociales, utilizando el arte urbano como herramienta de crítica.
“"Es un intento de ver la ciudad de otra manera, de prestar atención a los pequeños detalles. Me interesan estas intervenciones sutiles que apenas modifican el espacio, que no son invasivas, pero que, una vez descubiertas, parecen encajar con naturalidad, como si siempre hubieran estado ahí, como un vecino más."
La serie Cement Eclipses ha viajado por ciudades como Berlín, Londres, Viena, Montreal, Nueva York o París, y ha permitido al artista conocer muchos lugares y personas. El proyecto, que comenzó casi por casualidad, ha evolucionado desde su creación en 2006, y ahora el artista considera que es el momento de cambiar de escala y darle un nuevo recorrido.