La victoria del pasado domingo ante el Celta de Vigo por 2-1 permitió al conjunto amarillo establecer esta marca, confirmando la fortaleza del equipo ante su afición. Este éxito refuerza la sensación de que el Estadio de la Cerámica se ha convertido en un escenario de máxima exigencia para los rivales, demostrando madurez competitiva y capacidad para sacar adelante partidos de diferentes perfiles.
La actual racha comenzó el 9 de febrero con un triunfo contundente por 4-1 ante el Espanyol. Desde entonces, el equipo ha sumado victorias en su feudo ante el Valencia CF (2-1), el Elche (2-1), la Real Sociedad (3-1) y, finalmente, el Celta (2-1). Cinco partidos, cinco victorias y una creciente fiabilidad como local en una temporada en la que el Villarreal ha elevado su nivel competitivo en LaLiga.
Para encontrar un precedente similar, hay que remontarse a la temporada 2016/17, cuando el Villarreal firmó cinco victorias consecutivas en casa en el arranque del curso. Entonces, el equipo amarillo superó a la Real Sociedad, Osasuna, el Celta, Las Palmas y el Betis. Desde entonces, el Submarino no había logrado enlazar una serie semejante como local en una misma campaña liguera.
La racha podría tener continuidad, ya que el Villarreal todavía debe disputar en La Cerámica tres compromisos ligueros ante el Levante, el Sevilla y el Atlético de Madrid. Si el equipo logra ganar esos tres partidos, igualaría el mejor registro local de su historia en Primera División: ocho victorias consecutivas en casa, alcanzadas en la temporada 2014/15.




