La firma del acta de cesión entre el alcalde, Jorge Monferrer, y Vicenta María Enrique-Tarancón Gallego, en representación de la familia del cardenal, permitirá al consistorio asumir la gestión, custodia y protección de un conjunto de piezas de gran valor histórico y sentimental. Estas pasarán a integrar el núcleo principal del espacio museístico previsto en el Racó de l’Abadia.
La entrega se realiza a título gratuito y tendrá una vigencia inicial de quince años prorrogables. Esta acción responde a la voluntad expresada por el propio Tarancón de que su legado permaneciera ligado a la iglesia de El Salvador, templo donde fue bautizado y ordenado obispo.
“"Este legado es el testimonio de un hombre clave en la historia de España que siempre llevó a Burriana en su corazón."
La cesión supone un avance relevante para culminar un proyecto pendiente desde hace más de dos décadas. El edificio destinado al museo se finalizó en 2001, aunque nunca llegó a abrir sus puertas, por lo que la puesta en marcha de este espacio se convirtió con el paso de los años en una reivindicación recurrente en la ciudad.
Entre las piezas que pasarán a custodia municipal destacan el báculo, el anillo episcopal de marfil esmaltado con la imagen de la Mare de Déu de la Misericòrdia, su primer pectoral de 1946 y la homilía pronunciada en San Jerónimo el Real durante la entronización del rey Juan Carlos I. El legado también incorpora objetos de su vida cotidiana y reconocimientos internacionales, como el rosario regalado por Juan Pablo II, su máquina de escribir o incluso su DNI.
“"Contamos con documentos inéditos y objetos que narran la transición española desde una perspectiva única. Nuestro objetivo es que el Museo Cardenal Tarancón sea un referente cultural de primer orden que consolide Burriana como una auténtica Ciudad de Museos."