Festivales de verano: impacto económico y quejas vecinales por ruido y molestias

Burriana y Xàbia ejemplifican la tensión entre el beneficio económico de los grandes eventos y las preocupaciones de los residentes locales.

Imagen genérica de un festival de música con una multitud borrosa y luces de escenario.
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Imagen genérica de un festival de música con una multitud borrosa y luces de escenario.

Los grandes festivales de verano en la Comunitat Valenciana generan actividad económica, pero también provocan quejas vecinales por ruido y suciedad en municipios como Burriana y Xàbia.

Los grandes festivales que se celebran durante el verano no solo dinamizan la actividad en la capital, sino también en otros municipios de norte a sur de la Comunitat Valenciana. Sin embargo, parte del vecindario de estas localidades denuncia las molestias asociadas a estos eventos multitudinarios, como es el caso de Burriana y Xàbia, donde el ruido, la suciedad y el impacto sobre la convivencia son el centro de las críticas.
En Burriana (Plana Baixa), el inicio de agosto está marcado por la celebración del Arenal Sound, un festival con más de veinte años de trayectoria que reúne cada día alrededor de 50.000 asistentes. A pesar del ambiente festivo, el vecindario de la zona del puerto, donde tiene lugar, asegura que sufre las consecuencias directas. Denuncian ruido y suciedad durante los días que dura el festival, unas molestias que, según explican, se repiten año tras año.
Un informe de la Universitat Jaume I de Castelló cifra en ocho millones de euros el impacto económico global del Arenal Sound en Burriana y en doce millones en la Comunitat Valenciana. Además, destaca el efecto positivo en la proyección del municipio, ya que los llamados sounders comparten contenidos en redes sociales que refuerzan su visibilidad.
No obstante, el mismo estudio señala que, una vez termina el festival, son pocos los asistentes que regresan o visitan el municipio. Esta realidad también se refleja en negocios de la zona, como los bares y restaurantes próximos al recinto, en los que algunos propietarios afirman haber notado baja clientela y facturación durante los días del festival.
En Xàbia (Marina Alta), las quejas se centran principalmente en el ruido. El vecindario critica que el escenario del Festival Mar de Xàbia se monta muy cerca de las casas, lo que genera molestias constantes. Además, el año pasado también se sumaron las protestas de empresarios y comerciantes, que consideran que este tipo de eventos tiene un impacto negativo en la convivencia, el modelo turístico y la movilidad del municipio.
La coincidencia de quejas en diversas localidades pone el foco en la gestión de estos festivales, que combinan un impacto económico y promocional relevante con tensiones crecientes con el vecindario y el tejido económico local.